jueves, 27 de septiembre de 2012

LA VERGONZOSA DANZA Y EL BAILE DE MUERTOS. LOS ÚLTIMOS FUSILADOS DE FRANCO. 2/2


Francisco Franco y el el Principe de Asturias Juan Carlos de Borbón en el Acto de Desagravio en la Plaza de Oriente por las protestas internacionales producidas por las ejecuciones. Madrid 1 de Octubre de 1975

En el post anterior: Introducción, Atentados y Detenciones y El Real Decreto-Ley contra el Terrorismo. MILES DE BUITRES CALLADOS

JUICIOS SUMARÍSIMOS A LOS MIEMBROS DE E.T.A.

Burgos el 28 de Agosto de 1975. Se celebra el Consejo Militar Sumarísimo contra José Antonio Garmendia Artola y Ángel Otaegui Echevarría, acusados de pertenecer a ETA y del asesinato del guardia civil Gregorio Posadas Zurrón en Azpeitia. A pesar del estado en que se encontraba Garmendia este firmó su declaración autoinculpatoria ante el Juez cuatro semanas después de la lobotomía y a pesar de que su estado mental, la declaración tuvo que firmarla con el dedo pulgar. El médico psiquiatra del Hospital Militar de Burgos declaró en el juicio que Garmendia no podía ser considerado incapaz totalmente. Las numerosas pruebas en contra de la participación de Garmendia y Otaegui en el atentado presentadas por sus abogados, testigos incluidos, fueron desechadas como era habitual, parece que Otaegui nunca estuvo allí. Las intervenciones de las defensas, magníficas según algunos observadores, Juan María Bandrés por  Garmendia y Pedro Ruiz Balerdi por Otaegui no lograron evitar que fueran condenados a muerte. En días siguientes se producen manifestaciones en Le Havre, en Zurich y en Toulouse en contra de estas penas de muerte.

Barcelona 19 de Septiembre de 1975. El día 22 de agosto se le había comunicado a Txiki el auto de procesamiento (Causa 141/4/75) en el que está imputado por diversas acciones en unión de otras personas. El 15 de septiembre la autoridad castrense desglosa la Causa 141/4/75 abriendo una nueva, la 100/4/75, en la que él es único imputado y en la que se le pide pena de muerte en juicio sumarísimo por la muerte del policía armada Ovidio Díaz López y por un atraco en la sucursal del Banco de Santander de la calle Caspe de Barcelona el 6 de julio. La defensa se adjudica a los abogados Mar Palmés y Magda Oranich conocidos antifranquistas a quienes se da cuatro horas para prepararla aun cuando se pedía una condena a muerte. El fiscal militar llegó a justificar la petición de pena "por razones prácticas, históricas y estadísticas". Los abogados de Txiki pidieron la anulación del proceso por la aplicación de un decreto-ley con efectos retroactivos, por la no declaración en el juicio de testigos que según el sumario lo habían identificado, por el rechazo por parte del tribunal de las pruebas periciales y porque les habían arrancado la declaración mediante torturas. Juan Paredes Manot (Txiki) fue condenado a muerte.



JUICIOS SUMARÍSIMOS A LOS MIEMBROS DEL F.R.A.P.

El 11 de septiembre de 1975, comienza en las instalaciones militares de El Goloso, en Madrid, el Consejo de Guerra sumarísimo contra cinco presuntos miembros del FRAP, acusados del asesinato del policía Lucio Rodríguez Marín. Los procesados son Pablo Mayoral Rueda, Manuel Antonio Blanco Chivite, José Humberto Francisco Baena Alonso, Vladimiro Fernández Tovar y Fernando Sierra Marco. Los abogados Eduardo Carvajal (de Chivite), José Mariano Benítez de Lugo (de Mayoral), Javier Baselga (de Baena), Miguel Castells (de Tovar) y José Folguera (de Sierra), apenas tienen tiempo de preparar la defensa, el sumario se les entrega 24 horas antes, cuando lo legal eran 5 días.  Miguel Castells comenta: "Para el fiscal resulta suficiente con el sumario confeccionado por la policía y el juez militar. A la defensa se le rechazarán todas las pruebas que proponga... Para la justicia militar ya está todo suficientemente probado y aclarado. El Consejo, en consecuencia, se encuentra prejuzgado". El fiscal pide para los cinco la pena de muerte. De la pantomima de ese juicio es interesante leer lo que escribió sobre el juicio el acusado Antonio Blanco Chivite años después:

Sometidos a sumarísimos consejos de guerra, sus abogados, ante la afirmación de los fiscales militares de que habían empuñado tal pistola, tal revólver o tal escopeta, solicitaron, con el mayor de los respetos, que dicho armamento, importantísima prueba de cargo como cualquiera puede colegir, se presentase ante el correspondiente consejo de guerra y, además, no menos importantes, se presentasen, igualmente, las pruebas periciales referentes a temas como huellas dactilares, balística, y otras prácticas probatorias elementales. Además, la policía, el grupo de la Brigada Político Social dirigido por el conocido torturador comisario Roberto Conesa, afirmaba que, en efecto, se habían capturado las armas de las que se hablaba en el apuntamiento preparado por la instrucción.

Lo afirmaba pero, ¡oh, sorpresa!, no había pistola, ni revólver, ni escopeta, ni proyectiles, nada pudo aportarse ante el consejo de guerra; ni pruebas balísticas, ni huellas dactilares y, por no haber, tampoco había testigos, pese a que la propia policía política, una vez más, había dicho que sí, que los había, pero no, no los hubo. En realidad, no hubo nada. Ninguna prueba. Nada. Las armas no existían más que en los papeles, en las informaciones facilitadas por la BPS a la prensa y en las palabras de los fiscales. No estaban en ningún sitio. Nadie vio ni oyó a los supuestos testigos ni nunca se supo nada de ellos. Todo eran palabras y supuestas declaraciones, sumamente contradictorias en más de un caso, más palabras, conseguidas a palos y bajo tortura. Nada más”.

Humberto Baena, Vladimiro Fernández Tovar y Blanco Chivite fueron condenados a muerte, los procesados Pablo Mayoral Rueda a 30 años y Fernando Sierra Marco a 25 años de prisión.

La abogada franco-tunecina Gisèle Halimi que seguía los procedimientos en España escribió en un artículo titulado "Europa y el garrote" publicado días antes de celebrarse el proceso en el periódico "Le Monde" refiriéndose a los Consejos Sumarísimos que se van a seguir en Madrid:

"Los duros interrogatorios que se llevan a cabo permitirán la confección de 'declaraciones' adecuadas entre sesión y sesión, a cargo de los Torquemada franquistas. Construyen el sumario con la lógica acostumbrada: se distribuyen los papeles y cada uno tiene que aceptar el suyo. La puesta en escena policial ya está a punto: Blanco será el teórico de la acción, Tovar el responsable del comando, Sierra el conductor del automóvil y Baena el que abatió al policía. Así se matarán dos pájaros de un tiro: se habrán hallado a los culpables al mismo tiempo que se desembarazarán de unos cuantos individuos que se oponen activamente al fascismo".

El 17 de septiembre tiene lugar, en el mismo sitio que el anterior, el Consejo de guerra "sumarísimo" contra otros seis militantes del Partido Comunista de España (marxista-leninista) y del FRAP, acusados de la ejecución del teniente de la Guardia Civil Antonio Pose: Ramón García Sanz; José Luis Sánchez Bravo Solla, Manuel Cañaveras de Gracia, Concepción Tristán López; María Jesús Dasca Penelas, y José Fonfría Díaz. Las peticiones eran de pena de muerte para todos menos para Fonfría para el que pedían 30 años de prisión.

Fue tal la cantidad de cuestiones previas y recursos planteados por los defensores que el Presidente del Tribunal los expulsó de la sala excepto a los defensores de Fonfría. Uno de los abogados expulsados, Gerardo Viada, recuerda aquel momento:

"Era terrorífico. Primero porque nosotros éramos muy jóvenes. Yo tenía 24 años. Y nos enfrentábamos a una pena de muerte. Además, la tensión que había en El Goloso... estábamos rodeados de cascos, metralletas, gritos... El presidente tenía las instrucciones de seguir y uno a uno de los que íbamos pidiendo la venia, nos iba expulsando. Nos fue echando a los doce abogados, a uno tras otro. Yo, además, no sabía que pasaba cuando a los demás los echaban de la sala. ¿Qué pasaba? Tal y como estaban las cosas no se sabía que cabía esperar. Esto no era nada parecido a un juicio."

Bajo guardia militar los abogados tuvieron que abandonar el cuartel. La sentencia resultó condena a muerte a todos menos a Fonfría al que le quedó rebajada a 20 años de prisión.

El PSOE y el PCE que habían denunciado las acciones armadas en la lucha antifranquista, se abstuvieron de intentar defender a los acusados y presionaron a su gente para que no lo hiciera,  el PCE seguramente escamado por el intento del Gobierno de involucrarle en el atentado de la Calle Correo. No obstante Juan José Aguirre, Gerardo Viada, Ventura Pérez Mariño, Francisca Sauquillo, Juan Lozano Villaplana, Miguel Satrústegui, Concha de la Peña, Fernando Salas, Pilar Fernández García, Juan José Listerri fueron aceptados como defensores, Gregorio Peces Barba, Tomás de la Cuadra Salcedo y Pedro González y Gutiérrez-Barquín aceptaron llevar la defensa de Fonfría por encargo de la familia. Recibieron el sumario 14 horas antes del Consejo de Guerra sin tiempo para estudiarlo.

Del informe de Chistian Grobet observador judicial en nombre de la Federación Internacional de Derechos del Hombre y de la Liga Suiza de Derechos del Hombre:

"El que suscribe no puede por menos que comprobar una vez más que los derechos elementales de la defensa, es decir, el derecho que tiene el acusado a ser juzgado con equidad … ha sido menospreciado en España de la manera más grosera…. nunca ha tenido, desde que asiste a procesos políticos en España, un sentimiento tan acusado de asistir a tal simulacro de proceso, en definitiva una farsa siniestra, sobre todo si pensamos en la suerte que se reserva a los acusado”. “Es evidente que el régimen franquista no podía dejar impune el asesinato de un policía, sobre todo en el clima actual de represión que ha alcanzado su paroxismo con la promulgación de la Ley Antiterrorista, cuya finalidad es amordazar cualquier forma de oposición. Era preciso encontrar culpables para infringirles el castigo ejemplar exigido por ciertos sectores del régimen... ¿Pero son realmente culpables los miembros del FRAP que están siendo juzgados? ¿No pagan éstos por otros?".

El 19 de septiembre La Conferencia Episcopal Española condena la violencia terrorista pero pide a Franco el indulto para los condenados a muerte. Pero el general Mateo Prada Canillas, capitán general de Burgos; el general Salvador Bañuls Navarro, capitán general de Cataluña y el general Ángel Campano López, capitán general de la I región militar (Madrid), confirmaron todas las sentencias y las 11 penas de muerte. Ahora le tocaba el turno al gobierno.

El Consejo de Ministros se reúne el viernes 26 de septiembre de 1975, a las 18:35 el Ministro de Información y Turismo, León Herrera, informa que el Gobierno en pleno se había dado por enterado de las condenas a muerte a los militantes del FRAP (PC M-L), José Humberto Baena, José Luis Sánchez-Bravo Sollas y Ramón García Sanz y los militantes de ETA Juan Paredes Manot (Txiki) y Ángel Otaegui, y había conmutada la pena a Manuel Blanco Chivite, Vladimiro Fernández Tovar, Concepción Tristán López, María Jesús Dasca Pénelas y Manuel Cañaveras de Gracia del FRAP y Jose Antonio Garmendia Artola de ETA; cuando terminó el Consejo el Dictador se retiró a descansar con la orden expresa de que no se le molestara, ni una llamada del Papa Pablo VI a las cuatro de la mañana fue atendida. Exactamente 54 días después murió en la cama de un hospital un dictador que merecía haber tenido la misma suerte que las decenas de miles de muertes que provocó.

Una vez conocidas las sentencias, el día 21 de septiembre se celebra una gran manifestación en Paris en contra de las condenas a muerte. Pablo VI en su alocución dominical del día 22 de septiembre condena los actos terroristas pide la conmutación de las penas de muerte, en Toulouse y Paris son destrozados locales de empresas españolas entre las que están Meliá y Banesto. El lunes 22 de septiembre  Yves Montand,  Costa Gavras, Miguel Foucault y Régis Debray acompañados de varios periodistas se presentan en Madrid con un documento firmado por intelectuales franceses entre los que se encuentran Malraux, Mendes-France, Louis Aragón  y Sartre; ante el intento de realizar una rueda de prensa en la Plaza de España la policía los acompaña a Barajas donde a las diez de la noche vuelven a París.

Nada más producirse el anuncio de la confirmación de cinco penas de muerte, el día 26 de septiembre, la prensa española habla de la magnanimidad del Dictador al haber conmutado otras cinco. Nada más producirse el anuncio medio millar de personas asaltan la embajada española en Bruselas entrando en la misma.  En Euskadi se convoca Huelga General mayoritariamente seguida y  en todo el país se multiplican las protestas en fábricas y en las universidades, hay que tener en cuenta que estaba todavía vigente el estado de excepción. En el Colegio de Abogados de Madrid se encierran varios abogados entre ellos Joaquín Ruiz Jiménez, Enrique Tierno Galván, Jaime Cortezo y Joaquín Satrústegui, hablan con el Vaticano y con Willie Brant, pero el Colegio está rodeado por la policía y tienen que desalojarlo a media noche.

Unas cuatro horas antes de las ejecuciones el Nuncio Apostólico monseñor Dadaglio visita al subsecretario de Defensa, Juan José Rovira, para intentar la última gestión ante Franco, este en toda la noche no se puso al teléfono a varias llamadas de Pablo VI, según el cardiólogo del Dictador, Dr. Gámiz.  Lo inevitable iba a pasar, en pocas horas las ejecuciones se iban a producir y el único que las podía parar dormía, seguro que con su conciencia tranquila, a la luz de la famosa “lucecita del Pardo”

LAS EJECUCIONES

Sábado 27 de septiembre de 1975, 7:50 de la mañana, un cortejo sale de la Cárcel Modelo de Barcelona, una caravana de 12 coches, como 12 hombres sin piedad, acompañaban a Jon Paredes Manot (Txiki) a enfrentarse al pelotón de fusilamiento, un poco más atrás viajaban su hermano Mikel y sus abogados, llegan a Sardañola del Vallés y en el bosque que está junto al cementerio fue fusilado por un pelotón de seis voluntarios del servicio de información de la Guardia Civil, mandado por un Capitán del mismo cuerpo. Su hermano y los abogados presenciaron la ejecución. Según sus testimonios Txiki estaba atado de pies y manos a un trípode y los guardias, de forma intencionada, no obedecieron inmediatamente la voz de fuego y dispararon 12 veces, uno a uno en dos tandas con subfusiles de 9mm, 11 impactaron en el cuerpo causándole heridas no mortales; el abogado Marc Palmés tuvo que pedir al Capitán que acabase con la agonía efectuando el tiro de gracia. Los casquillos de la munición fueron recogidos por el hermano después de acercarse a él, la abogada Magda Oranich todavía conserva parte de esos casquillos y la pipa que le regaló Txiki la noche anterior.

A primeras horas de la mañana, en el penal de Villalón de Campos (Burgos) es fusilado Ángel Otaegui Echevarría (Azpeiti). Pasó la noche fumando y hablando con dos sacerdotes, el capellán de la Cruz Roja y el segundo capellán del penal, su familia no pudo asistirle en sus últimos momentos. Azpeiti pidió ser fusilado de espaldas

Sábado 27 de septiembre de 1975, un cortejo sale de la Cárcel de Carabanchel hasta el campo militar de tiro de Matalasgrajas, en Hoyo de Manzanares (Madrid), tres pelotones formados cada uno por 10 guardia civiles o policías nacionales, un sargento y un teniente, todos voluntarios. A las 9.23 es fusilado José Humberto Baena, a las 9.40 Ramón García Sanz y a las 10:00 José Luis Sánchez Bravo. A las 10.05 todo había concluido. No pudo asistir ningún familiar de los condenados, pese a ser «ejecución pública», según marcaba la ley, los abogados y los familiares fuera del campo de tiro oyeron las descargas con la angustia imaginable, cuenta Paca Sauquillo que el único paisano que pudo asistir fue el párroco de la localidad, que relató después la ejecución:

Además de los policías y guardias civiles que participaron en los piquetes, había otros que llegaron en autobuses para jalear las ejecuciones. Muchos estaban borrachos. Cuando fui a dar la extremaunción a uno de los fusilados, aún respiraba. Se acercó el teniente que mandaba el pelotón y le dio el tiro de gracia, sin darme tiempo a separarme del cuerpo caído. La sangre me salpicó.”

CONSECUENCIAS INTERNACIONALES

En Portugal después de una gran manifestación un grupo de manifestantes toman la embajada de España y la vivienda del embajador produciendo numerosos destrozos. El Presidente de Méjico, Luis Echevarría, pide a la ONU la expulsión de España del organismo y retira al embajador en Madrid rompiendo relaciones. Se producen manifestaciones en numerosas capitales europeas,  Londres, Estocolmo, Berlín, Atenas, París, Copenhague, Burdeos, Hendaya, La Haya. El primer ministro de los países bajos invita a los holandeses a manifestarse y el primer ministro sueco Olof Palme encabeza una en Utrech. Holanda, Noruega, Portugal, Alemania Federal, Gran Bretaña y la RDA retiran sus embajadores de Madrid. La Alianza Atlántica aprueba una resolución por la que nunca entraría España en el organismo mientras siguiera Franco en el poder. El mismo Olof Palme aparece en toda la prensa pocos días después, pidiendo  dinero por las calles de Estocolmo para financiar la oposición franquista con un cartel colgado del cuello.

RESPUESTA DEL RÉGIMEN


Como tanta afrenta no la podía soportar el Régimen el día 29 de septiembre Madrid se llena de octavillas, esta vez sin detenciones, para convocar una gran acto de protesta contra los extranjeros, la Dictadura estaba más aislada que nunca. El día 1 de octubre en la Plaza de Oriente Franco, sin saber que sería su última aparición pública, sale al balcón a saludar en compañía de doña Carmen y los Príncipes, Juan Carlos y Sofía, la prensa habla de un millón de personas, que no cogerían ni una encima de otra echados en el suelo. Allí entre cánticos del Cara al Sol, “España, unida, jamás será vencida”, “No queremos apertura, solamente mano dura”, “ETA al paredón”, “Muera el comunismo»  y el famoso “si vosotros tenéis ONU nosotros tenemos dos”, el Dictador dice la famosa frase por última vez: “todo obedece a una conspiración masónica-izquierdista en la clase política, en contubernio con la subversión comunista-terrorista en lo social”.

Los hermanos de Humberto Baena llevan años pidiendo la anulación del Consejo Sumarísimo que le condenó a muerte, la viuda de Luis Sánchez Bravo, Silvia Carretero, que se exilió en Argentina con el hijo que esperaba el día de la ejecución de su compañero, ha presentado una denuncia ante los tribunales federales de Buenos Aires, en el marco de los procesos que se están llevando allí contra los crímenes del franquismo. 


Documental "Septiembre 1975" de Adolfo Dufour Andía 1 2 3 4 5











5 comentarios:

  1. Perfecto este segundo capítulo.
    Conviene que los más jóvenes se empapen leyendo los dos. La verdad, esa que siempre busco.
    Enhorabuena Juan Vicente

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  2. Qué decirte sobre este pedazo de historia que gracias a gente como tú sé consigue desenterrar de la memoria perdida de este país???
    Recuerdo a los olvidados y masacrados por la dictadura que nos quieren vender como dictablanda los cachorros de esa época que enarbolan su condición de demócratas portando las máscaras de la ingenuidad y el olvido.
    Gracias y mil veces gracias por ser la voz de los enmudecidos¡¡¡

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    1. Gracias Nito. Me parece que esta parte de la Historia no se cuenta en los colegios, al igual que cuando yo estaba en él la Historia de España se terminaba en la Guerra de la Independencia, lo que venía después se hacía en resumen de resumen, yo por lo menos lo recuerdo así. No se si era por si querías saber más y preguntabas y eso no convenía. Un abrazo

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  3. Estoy estremecida, he vuelto a recordar, a revivir aquellos días, aquellos meses siniestros, horribles, obscuros. Me ha vuelto a la garganta la amargura y el miedo de una época en la que los asesinos del franquismo nos robaron a muchos la alegría de la juventud, además de la vida de sus víctimas. Y has olvidado a una de ellas, Juanvi, al hablar de los asesinados por la policía, a Enrique Ruano, al que dispararon y arrojaron por las escaleras de su casa, y dijeron que se había suicidado, amenazando posteriormente a su familia para que no hablase.
    En cualquier caso gracias por narrar los hechos tal cual fueron, que sepan que hay memoria, y que no olvidaremos tanto crimen y tanta ignominia aunque algunos se empeñen.

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    1. Gracias Luisa, solo he tocado los últimos años del Franquismo, que también fueron los que más profundamente viví. De Enrique Ruano no me he olvidado, incluso creo que hablo de él en una entrada que hice con motivo de la muerte de Fraga. Un abrazo.

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