sábado, 7 de mayo de 2016

35 AÑOS DEL CASO ALMERÍA. LA MEMORIA DE LAS OTRAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO.


Luis Montero, Juan Mañas y Luis Cobo

“Yo he quedado marcado para toda la vida…El Crimen de Cuenca es un tema que queda en pañales al producirse este caso, ... Aquél no fue un crimen en el sentido de que a nadie se mató. Existió, por error, el crimen judicial. Pero, después del caso Almería, el de Cuenca no tiene vigencia.” Darío Fernández Álvarez, abogado de la acusación particular del Caso Almería.


España, mayo de 1981, preside el Gobierno Leopoldo Calvo Sotelo, Juan José Rosón era ministro del Interior, Alberto Oliart de Defensa y Francisco Fernández Ordóñez de Justicia. El Director General de la Guardia Civil era el teniente general Aramburu Topete y el futuro teniente general Andrés Casinello, era el Jefe del Servicio de Información de la Guardia Civil (Segunda Sección del Estado Mayor) cargo que poco después compartiría con la subdirección del Mando Unificado para la Lucha Contraterrorista cuyo Jefe era el comisario Manuel Ballesteros, tristemente conocido por los antifranquistas valencianos en donde estuvo al mando de la temida Brigada Político Social (BPS).

No habían pasado ni tres meses de la intentona golpista del 23F y ETA ya había cometido varios atentados, 12 muertos y numerosos heridos. Al final de ese año el número de víctimas mortales ascenderían a 32. El 4 de mayo el GRAPO asesinaba en Madrid al general González de Suso y en Barcelona al cabo de la Policía Nacional Ignacio García, tres días después, el jueves 7 de mayo, dos motoristas colocan una bomba sobre el techo del coche oficial del Jefe del Cuarto Militar de la Casa del Rey, teniente general Joaquín Valenzuela, produciéndole heridas graves y causando la muerte de su ayudante, teniente coronel Guillermo Tevar Saco, del suboficial de escolta Antonio Nogueira García y del soldado conductor Carlos Rodríguez Taboada, dejando una veintena de heridos entre los peatones. Las Fuerzas de Seguridad se ponen en alerta y ordenan el cierre de puertos y fronteras y el control de los aeropuertos y estaciones de ferrocarril. 

El Ministerio del Interior atribuye el atentado a ETA y las fotos de los etarras son publicadas al día siguiente en todos los periódicos. Según Interior son los liberados de la organización y miembros del Comando Madrid: José María Bereciartúa Echarri, alias «Chema», José León Mazusta Astibia, alias «Resku» y Miguel Ángel Goyenechea Fradúa, “Astilla” o “Txo”. El 29 de enero de 1992 fue condenado por este atentado el etarra Henri Parot, según la sentencia era el copiloto de la moto que puso la bomba encima del coche del teniente general Valenzuela.

Mazusta, Bereciartúa y Goyenechea Fradúa miembros
del Comando Madrid de ETA Militar.

Ese mismo día 7 de mayo de 1981 Luis Montero García, 33 años, natural de Fuentes de San Esteban (Salamanca), empleado de FIVESA y militante del PCE y CCOO, Luis Cobo Mier, 29 años, natural de Santander, empleado de ACERIASA y Juan Mañas Morales, 24 años, natural de Pechina (Almería) y empleado de FEVE, residentes en Santander, inician en un “Seat 127” un viaje de casi 1.000 km hacia Pechina (Almería) para acudir a la primera comunión del hermano de Juan, Francisco Javier. Esa noche duermen en Madrid, en el piso de un amigo, ajenos a lo que les deparará el destino. 

Al día siguiente continúan viaje hacia Almería y a la altura de El Provencio (Ciudad Real) el coche se estropea y no hay forma de repararlo con tiempo de llegar a su destino, el mismo mecánico les acerca a Alcázar de San Juan para trasladarse en tren a Manzanares con el fin de alquilar un coche. Ya en Manzanares alquilan un “Ford Fiesta” de color verde, matrícula CR-1625-D, y continúan el viaje llegando a casa de Juan Mañas en Pechina a las 2 de la madrugada del sábado 9 donde pasan la noche.


El sábado por la mañana un joven de Alcázar de San Juan ve en un periódico las fotos de los etarras a los que Policía achaca el atentado de Madrid y cree identificar a los tres jóvenes que el día anterior con unas bolsas estuvieron haciendo preguntas en la Estación de Ferrocarril y se lo comenta a unos taxistas, uno de ellos, ex somatén, lo acompaña al Cuartel de la Guardia Civil a presentar la denuncia.  Se pone en marcha el dispositivo antiterrorista y la policía averigua en la agencia de alquiler de automóviles en Manzanares, la marca y la matrícula del coche en que viajan, que el contrato de alquiler está a nombre de Luis Cobo Mier y que se dirigen a Almería.

A primera hora de la tarde se recibe un radio en la Comandancia de la Guardia Civil de Almería con la orden de localizar a tres individuos que podían ser los terroristas de ETA que habían atentado contra el teniente general Valenzuela, y que supuestamente se dirigían a Almería en un coche “Ford Fiesta” de color verde, matrícula CR-1625-D, alquilado en Manzanares a la empresa Dian. El comandante, teniente coronel Carlos Castillo Quero, se pone al frente de las operaciones. Funcionarios del Cuerpo Superior de Policía recaban información en Santander entre los familiares de Luis Cobo Mier que les informan de que hay una confusión.

Ajenos a todo, Juan Mañas lleva a sus amigos a visitar Almería y vuelven a casa a comer, después de ayudar en la preparación de la cochera, en donde se celebraría la 1ª Comunión, deciden dirigirse a Roquetas de Mar para dar una vuelta, tomar algo y hacer unas compras.  Dejan el coche en la avenida principal y entran en una zona comercial, a eso de las 9 de la noche cuando están en un comercio son detenidos a punta de pistola y conducidos a la Comandancia de la Guardia Civil.

A las seis de la mañana en casa de los Mañas, Francisco Javier nervioso por la  1ª Comunión, se despierta y comprueba que su hermano y sus amigos no han llegado y avisa a su madre. Comienzan a alarmarse y realizan algunas llamadas a Hospitales, Policía y Guardia Civil sin ningún resultado.  

A las siete menos cuarto del domingo día 10 de mayo, todavía de noche y comenzando a amanecer, cinco pescadores pertenecientes al club almeriense de pesca “El Palmeral”, se dirigen por la carretera comarcal C-326 a un campeonato de pesca que se celebraba en la localidad granadina de Zújar. Cuando están en el término municipal de Gérgal observan a lo lejos llamas y humo, un kilómetro después (Km 8,400) comprueban que es un coche el que arde al fondo de un terraplén a unos tres metros de la carretera. Observan a varias personas de paisano que contemplan el incendio, cuando detienen el coche se les acerca uno de ellos que se identifica como miembro de la Brigadilla de la Guardia Civil (guardias de paisano). Juan López Almecija que conducía el coche declara que les ofreció “el extintor que llevaba en mi coche por si podía serles útil para apagar el incendio. Él contestó que no hacía falta porque ya habían sido evacuados los heridos y pidió que nos marcharamos. Insistí en el ofrecimiento y volvió a exigir que nos fuéramos”.

Después de buscar información de posibles accidentes por teléfono, el Padre y los hermanos de Juan Mañas salen en su busca, visitan hospitales de la zona, la Comisaría de Policía, el Cuartel de la Guardia Civil  y la Comandancia varias veces sin ningún resultado, su madre, María Morales, se queda en casa, una hermana acompaña a Francisco Javier a hacer la 1ª Comunión.

A las 12 de la mañana un portavoz de la Dirección General de la Guardia Civil hace una breve declaración: 
En la mañana de hoy en la provincia de Almería fuerzas de la guardia Civil hicieron frente a tres hombres armados que resultaron muertos”.

A las 6 de la tarde el Ministerio del Interior proporciona la siguiente nota oficial: 
“El pasado día 8 fueron vistos y denunciados en la provincia de Ciudad Real tres individuos que infundieron sospechas por su parecido con los terroristas que intervinieron en uno de los últimos atentados de Madrid, cuyas fotografías han sido difundidas por la prensa.

Los sospechosos alquilaron un “Ford Fiesta” matrícula CR 1625-D, color verde, con el que partieron en dirección desconocida.

Alertadas las comandancias de la Guardia Civil y de Tráfico, fue localizado a las 21’30 horas de ayer el citado vehículo en la provincia de Almería, en un lugar próximo a Roquetas de Mar, donde fueron detenidos los tres ocupantes del citado vehículo, en cuyo interior se encontraron dos pistolas.

Hechas las oportunas comprobaciones, se descartó la posibilidad de que se tratase de los terroristas buscados.

No obstante, ante sus confusas y contradictorias declaraciones y comoquiera que uno de ellos carecía totalmente de documentación, había serias dudas sobre la autenticidad de la que portaban los otros dos y se les hubieran ocupado armas, al haber manifestado que habían pasado la noche en la zona de Gergal, sin precisar sitio, se decidió su traslado a dicha zona con objeto de continuar las averiguaciones.

 La conducción se efectuó con vehículo de la Guardia Civil en cabeza, seguido del “Ford Fiesta” conducido por un guardia civil acompañado de otro número, y los tres detenidos en la parte posterior del vehículo, marchando a continuación otro coche de la Guardia Civil.

A la altura del kilómetro 8 de la carretera C - 326, los detenidos se abalanzaron sobre los guardias, produciéndose un forcejeo y quedándose el vehículo sin control, del que se arrojaron los dos Guardias civiles.

Ante tal situación, los ocupantes de uno de los coches de escolta hicieron fuego sobre el “Ford Fiesta”, que se salió de la carretera, cayendo por un terraplén e incendiándose inmediatamente, resultando muertos los tres detenidos.

Los guardias civiles ocupantes de este coche sufrieron heridas de pronóstico reservado y leve, respectivamente.Se está procediendo a la identificación de los citados individuos, cuyas edades aparentan ser de unos 30 años.”

La familia de Juan Mañas sigue insistiendo en la Comandancia y en el Cuartel de la Guardia Civil y reciben la misma respuesta, allí no tenían constancia de su detención, la última vez que preguntan un guardia malhumorado les responde que si se pensaban "que nos los hemos comido con patatas".  Ellos tenían ya la sospecha y casi la certeza de que los tres jóvenes fallecidos, de los que ya hablan en los informativos de radio y televisión, eran Juan y sus amigos. Pero el Ministerio del Interior no facilitaba la identidad de las víctimas y los Mañas llaman a Santander y se enteran que el sábado por la noche habían llamado al domicilio de Luis Cobo desde Almería, preguntando por su aspecto físico, si tenía barba, bigote, etc., también les visitaron agentes que les preguntaron por la posibilidad de su militancia en ETA. 

El lunes, pasadas las tres de la tarde, tres guardias civiles  de paisano del Cuartel de Viator llegan a casa de Juan Mañas y les comunican oficialmente y por escrito, su fallecimiento. Se les da un plazo de 48 horas para el reconocimiento del cadáver. La familia acude al juzgado en donde se instruyen las diligencias y les muestran el carnet de identidad de Juan, las ropas, y tres cadenas, una de ellas quemada para que las identifiquen. Les presionan para que se lleven el féretro con la condición de no abrirlo. A las ocho de la tarde trasladan el cadáver a Pechina. En la misma cochera en donde iban a celebrar la 1ª Comunión, instalan la capilla ardiente.

Mientras tanto Faustino Montero, hermano de Luis Montero, llega a Almería y se pone en contacto con el abogado penalista almeriense Darío Fernández Álvarez que le acompaña al Juzgado a recibir la comunicación del fallecimiento de su hermano y Luis Cobo. Después acuden al depósito del Hospital Psiquiátrico de Almería en donde están los cuerpos y les fue realizada la autopsia. No sin numerosas trabas pueden acceder a ver los cuerpos junto con un psiquiatra del Centro. Los dos cadáveres están calcinados casi en su totalidad, sin piernas y sin brazos y se pueden observar orificios de disparos en el tronco y en el rostro. 

El 12 de mayo por la tarde son enterrados en Pechina los restos mortales de Juan Mañas. Tanto el velatorio como el entierro son una manifestación de indignación, según la crónica de Pedro Manuel de La Cruz para El País alguien grita: “¿Dónde están los que cantan el Cara al sol y dicen ¡Arriba España!?” la madre de Juan en un momento determinado se levanta y dice: “Esto es un crimen, son fascistas y criminales los que han matado a mi hijo, un obrero trabajador bueno y honrado”, hay gritos contra la Guardia Civil y el Gobierno. 
Entierro de Juan Mañas en Pechina
Al día siguiente comparece desde Granada en rueda de prensa, el ministro del interior Juan José Rosón. Sobre este caso dice lo siguiente:

En relación con los sucesos ocurridos en Almería en el pasado día 10 y con independencia de las actuación judiciales que se están llevando a cabo, así como con el expediente gubernativo iniciado, lo que sí puedo afirmar, aparentemente, es que estamos ante un trágico error, un trágico error que había que enmarcar en un ambiente de tensión y en una serie de informaciones erróneas pero que habían sido contrastadas por distintas personas, el hallazgo de armas en el vehículo de los detenidos reforzó las sospechas y se confundieron con terroristas lo que los que no eran más que delincuentes comunes. Solo me queda añadir que, de acuerdo con la información de la que dispongo, queda totalmente descartado que se hayan empleado malos tratos

Los cadáveres de Luis Cobo y Luis Montero serán trasladados por vía aérea a Santander en donde el jueves 14 son enterrados. En los entierros se escuchan gritos de “policía asesina” o “libertad y justicia”, según cuenta la prensa cuando parte de los asistentes mandaba callar otros contestaban: “Que callen las pistolas”. La madre de Luis Cobo hizo estas declaraciones: “Yo me moriré sin perdonar a quien los ha difamado. Ellos han muerto por un error, pero después han difamado su nombre; les han acusado de bandidos, de delincuentes vulgares. Y eso no lo puedo perdonar. Me moriré con esa creencia y que Dios me perdone porque soy católica, pero eso no se lo perdono a nadie, aunque me condene”.

Tras los entierros las familias comunican que han nombrado acusador particular al letrado Darío Fernández Álvarez.  Este declara que a su juicio los jóvenes eran ya cadáveres antes de ser carbonizados, y que los cuerpos podrían presentar impactos de bala con trayectorias muy extrañas. Uno de los muertos no tenía brazos ni piernas considerándose improbable que el fuego hiciera desaparecer totalmente estos miembros, por lo que posiblemente habría que realizar una exhumación para realizar nuevas diligencias. Habían tenido muchas dificultades para hacerse con el informe del forense al que pudieron acceder con la amenaza de no hacerse cargo de los cuerpos. Además alrededor del coche incendiado en donde estaban los cuerpos, se habían encontrado numerosos casquillos y una lata de gasolina. 


En declaraciones a Europa Press, Faustino, hermano de Luis Montero, pide explicaciones a Interior sobre “las horas que estuvieron detenidos en el cuartel de la Guardia Civil Luis Montero, Luis Cobo y Juan Mañas” y que “También tendrán que explicar por qué cinco horas antes de  detenerlos, la Guardia Civil estuvo pidiendo informes personales a la familia de Luis Cobo y si los telex de la Guardia Civil iban al Mando Unificado Antiterrorista, ya que hay muchos puntos oscuros”.


 ¿Qué había pasado entre la detención y posterior traslado de los detenidos a la Comandancia de la Guardia Civil de Almería y la madrugada del domingo en que apareció el coche con los tres cuerpos calcinados y esposados?.

Las filtraciones que procedían de los cuerpos de seguridad pasaron de considerar a los tres asesinados como terroristas a delincuentes comunes o miembros de un comando de apoyo a la organización armada, incluso se llegó a hacer correr por Almería que la familia de Juan Mañas habría comprado con fondos de la banda el humilde piso en donde vivían en Pechina y todavía hipotecado.

A pesar de que los medios más cercanos al Gobierno se limitaban a informar en la línea de los comunicados oficiales y de las filtraciones interesadas de la Guardia Civil con el fin de dejar a salvo el buen nombre del cuerpo, otros muchos empezaban a plantearse serias dudas sobre la versión oficial. Fue muy importante el trabajo realizado por algunos periodistas, muchos de los cuales llegaron a ser profesionales punteros en los medios nacionales. 

Mención especial para el periodista, escritor y profesor de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Sevilla, Antonio Ramos Espejo, que siguió directamente el caso para el "Ideal" y antes de la celebración del juicio publicó “El Caso Almería: Mil Kilómetros al sur”. Ed. Argos Vergara, Barcelona abril de 1982 y  ya más tarde “El Caso Almería, abierto para la Historia”. Centro Andaluz del Libro, Sevilla octubre de 2011. Es triste reconocer que de un caso tan grave de violencia, con resultado de muerte, ejercida por miembros de un cuerpo de seguridad del estado, apenas dos libros den cuenta de él. Quizá porqué ninguno de los tres asesinados, unos trabajadores normales, tenían detrás un grupo político o social que los recuerde.

El mismo día del entierro de Santander en el Congreso de los Diputados, el Grupo Parlamentario Comunista pidió en la Junta de Portavoces que se tramitara con urgencia un debate parlamentario en el Pleno sobre el caso, cuestión que fue rechazada por el representante del Gobierno y por los grupos parlamentarios Centrista y Coalición Democrática, cuyos portavoces eran Gabriel Cisneros y Manuel Fraga.  


En esos días también comenzaron las presiones y las llamadas telefónicas al abogado Darío Fernández amenazándole para que dejara el caso, amenazas y presiones que durarían hasta que se celebró el juicio; “si no me matan, llegaré hasta el final en este asunto”, comentó a la prensa. Así sería, con la tenacidad de este letrado se consiguió procesar y condenar a tres guardia civiles.

En 1984 El TS confirma la sentencia de 24 años de cárcel para el Teniente Coronel Castillo Quero, 15 para el Teniente Gómez Torres y 12 para el guardia Fernández Llamas, que hasta que fue confirmada la sentencia y expulsados del cuerpo cumplieron en centro militares y cobraron el retiro de los Fondos Reservados del Ministerio del Interior. A día de hoy hay 8 guardias que intervinieron en los hechos y que no fueron juzgados, ni tampoco la sentencia aclaró definitivamente como habían muerto los jóvenes, no las torturas que recibieron.

Nunca el Estado Español reconoció a los tres víctimas del terrorismo, quizás porque serían víctimas del terrorismo de Estado.


Fuentes: 
"El Caso Almería", dirigida por Pedro Costa (1983), interpretada por Agustín González, Fernando Guillén, Manuel Alexandre, Iñaki Miramón, Juan Echanove y Antonio Banderas, entre otros.
"El caso Almería: Mil Kilómetros al sur" de Antonio Ramos Espejo, Ediciones Argos, Barcelona, abril de 1982.








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