miércoles, 26 de septiembre de 2012

MILES DE BUITRES CALLANDO. LOS ÚLTIMOS FUSILADOS DE FRANCO. 1/2


José Luis Sánchez-Bravo Sollas, José Humberto Baena Alonso, Ramón García Sanz, Juan Paredes Manot (Txiki) y Ángel Otaegi Echevarría
"Miles de buitres calladosvan extendiendo sus alas,no te destroza, amor mío,esta silenciosa danza,maldito baile de muertos,pólvora de la mañana".

INTRODUCCIÓN

En el “tardo franquismo”, época de la que algunos han logrado borrar de su memoria los hechos más oscuros, algunos de forma interesada, arreciaban las luchas obreras, miles de trabajadores en huelga y cientos de despedidos por su actividad sindical, manifestaciones a ritmo de pelotazos de goma,  gases lacrimógenos y "grises" cargando a caballo, duras cargas policiales a golpe de porras o culatazos del arma reglamentaria, detenciones aleatorias, torturas, universidades en pie de guerra, numerosas publicaciones cerradas, expedientadas o secuestradas, periodistas procesados, actores detenidos. Muchos torcían la cabeza, se tapaban la nariz o pensaban: “algo habrán hecho”.

En esos años se detuvieron y asesinaron a numerosos líderes sindicales o militantes anti franquistas, la represión contra las organizaciones sindicales clandestinas culminó con la detención de la cúpula de CCOO en 1972 dando lugar al Proceso 1001 cuyo inicio en el Tribunal de Orden Público tenía que comenzar el mismo día en que ETA acabó con la vida de Carrero, toda la dirección del Sindicato fue condenado a penas de cárcel de 12 a 20 años. Las detenciones y los asesinatos y torturas por parte de las Fuerzas Policiales y en algunos casos por los grupos de extrema derecha con ocasión de huelgas, manifestaciones, protestas o acciones de propaganda, fueron muy numerosas, basta varios ejemplos como demostración de la crueldad y el miedo de aquel régimen, “tan apacible” para algunos: 

Pedro Patiño Toledo, militante comunista y activista de CCOO, muerto el 13 de septiembre de 1971 por los disparos de un Guardia Civil  en un camino junto a la carretera de Villaverde a Leganés, en el término de Getafe, cuando formaba parte de un piquete junto a otros compañeros, el obrero Antonio Ruiz Villalba, obrero de SEAT muerto, el 18 de octubre de 1971, por disparos de la Policía Nacional en el desalojo ordenado por el Gobernador Civil de Barcelona de la fábrica de la Zona Franca que había sido ocupada por 7.000 trabajadores en protesta por las condiciones laborales, Manuel Fernández Márquez un obrero extremeño que trabajaba en la construcción de la Central Térmica del Besòs, murió bajo las balas de la Guardia Civil que ametralló una manifestación de dos mil obreros durante una huelga, era el 08 de abril de 1973, Cipriano Martos Jiménez, obrero andaluz, militante del PCE (m-l) y del FRAP, es detenido en una redada en Reus por repartir propaganda, en el cuartel de la Guardia Civil le dan a beber el contenido de un cóctel molotov mezclado con otros productos corrosivos produciéndole tantas quemaduras que tuvo que ser evacuado al Hospital en donde fallece el 17 de septiembre de 1973, la noche del 21 de diciembre 1973 agentes de policía tirotean en Madrid al joven de 19 años Pedro Barrios González al confundirle con un supuesto activista de ETA miembro del comando que había dado muerte a Carrero horas antes, el 1 de agosto  1974 en un barrio de Carmona se celebra una manifestación de vecinos del pueblo para reclamar agua, la Guardia Civil la disuelve usando armas de fuego, Miguel Roldán Zafra, que casualmente no formaba parte de la manifestación resultó muerto del, según la Guardia Civil, famoso tiro al aire,  Víctor Manuel Pérez Elexpe es asesinado en Portugalete por un guardia civil de dos disparos en la espalda el 20 de enero de 1975 mientras repartía propaganda del Partido de los Trabajadores de España (PTE) apoyando la Huelga General en apoyo a los mineros de Potasas de Navarra, el 1 de mayo de 1975, en Vigo, falleció de un “tiro al aire”, realizado por un policía de paisano que intentaba disolver el solo una manifestación, el guarda de la Central Eléctrica de Fenosa de la Travesía de Vigo Manuel Montenegro Simón, la versión de la policía que se puede leer en el ABC del 2 de mayo resulta vomitiva para un conocedor de lo que en realidad ocurrió ese día, 23 de mayo de 1975, Ondarroa, tres jóvenes regresaban de una cena de fin de curso, iban cantando en euskara, cuando pasan por delante del cuartel de la Guardia Civil los agentes les paran y obligan a uno de ellos, Koldo Arriola, a entrar al cuartel, al poco tiempo se escucha un disparo, al día siguiente un alguacil llama a sus padres comunicándoles que su hijo está muerto en el depósito de cadáveres, 16 de junio de 1975 la Guardia Civil tirotea y da muerte a Alfredo San Sebastián a las puertas de una discoteca en Mungia, 12 de agostode 1975 Moncho Reboiras, militante de la UPG, es abatido a tiros por la policía en una calle de El Ferrol, 31 de agosto de 1975  Jesús Garcia Ripalda, es asesinado por un sargento de la policía armada al disparar contra una manifestación que discurría por Donostia, el 05 de octubre 1975 es asesinado el industrial Iñaki Etxabe Orobengoa por grupos de ultraderecha en Bizkaia, el 12 de octubre de 1975 es asesinado en Legutiano el taxista German Agirre Irazuegi, por grupos de ultraderecha, el 31 de octubre de 1975 muere en Tenerife Antonio González Ramos, militante comunista, a causa de las torturas que le infligió el comisario de policía Manuel Matute Fernández.

Se calcula que en la represión que vino después de que ETA matara a Carrero Blanco y hasta la muerte de Franco hubo más de 4.000 detenciones y más de 400 personas condenadas por el Tribunal de Orden Público (TOP). En ese mismo periodo ETA dio muerte a 35 personas (civiles y fuerzas del orden) y el FRAP a 4, por otra partes, solo en 1975 las Fuerzas del Orden dieron muerte a 12 personas en acciones políticas en todo el territorio nacional.


                                                                            
En 1973 con apenas 17 años, recién llegado a Santiago de Compostela a estudiar, tuve durante dos largas horas las manos en una pared, los pies abiertos y dos subfusiles a pocos centímetros de la espalda cuando volvíamos de cenar en casa de unas amigas. Unas horas antes tres personas habían realizado unas pintadas y tirada de panfletos al otro lado de la ciudad, un "grave crimen" por el que te podían caer algunos años de cárcel después de las consabidas torturas en comisaria. Con 17 años las piernas me temblaban y más sabiendo que tenían el dedo dispuesto siempre a moverse.  Solo nos salvó el hecho de que uno de mis amigos era hijo de un alto cargo del Ministerio de Gobernación. En aquellos años por la noche era más peligroso encontrarse con algún miembro de las fuerzas del orden que con un delincuente.

Solo entre 1967 y 1975 se declararon en España seis estados de excepción. El 25 de abril de 1975 se declaró el estado de excepción en Guipúzcoa y Vizcaya por tres meses en los que la represión aumento de forma exponencial. Porqué si algo hay que tener claro es que en la España de 1975 había una Dictadura encabezada por Francisco Franco y apoyada en una estructura político militar, judicial y económica que protegía al Régimen y que nunca fue depurada y que en muchos casos sigue hasta nuestros días.

En los tiempos en los que se intenta realizar un peligroso revisionismo histórico sobre esos años, conviene recordar algunos hechos que demuestran que esa placidez del Régimen no era tal. Nunca he defendido el terrorismo indiscriminado contra civiles o pequeños servidores del poder mientras los responsables mueren en la cama o pasan a vivir otra vida como demócratas intachables, algunos todavía viven entre nosotros. La investigación policial y los consejos sumarísimos que dieron lugar a los fusilamientos del 27 de septiembre de 1975 carecieron de la seguridad jurídica que se puede esperar de un Estado de Derecho, Estado de Derecho que en España era inexistente en esos momentos a pesar de esa placidez en la que según algunos vivíamos. 

Esa tranquilidad se ve reflejada en dos noticias del periódico ABC del 1 de abril de 1975: en la página 37 de la edición de Madrid se puede leer en un gran titular “El Aberri Eguna no originó incidentes importantes en el País Vasco” cuando en la edición de Sevilla se puede leer encabezando un artículo “Sesenta y ocho detenciones en el “Aberri Eguna”, ese era el concepto de tranquilidad del Régimen.

Fue en 1971 en un piso parisino propiedad del dramaturgo estadounidense Arthur Miller donde en una reunión del Histórico Socialista Julio Álvaro del Bayo con Raúl Marco y Elena Odena del PCE (m-l)  entre otros, se dio forma al FRAP. A finales de 1973 en Italia se celebra el I Congreso del PCE (m-l) donde se define el FRAP como “un frente popular, antifascista, antiimperialista y patriótico” y que recurrió a la lucha armada y revolucionaria en los últimos años del Franquismo.

De ETA no creo que deba explicar nada, todos sabemos del régimen de terror impuesto por el “Movimiento Vasco de Liberación”, como le llamó José María Aznar, sobre todo después de la muerte del Dictador y que en los años de la Transición ayudó al triunfo de las tesis de los “demócratas” procedentes del franquismo que se infiltraron en el nuevo sistema político en aras de la paz, la reconciliación nacional (se reconciliaron consigo mismo) y de la falsa unidad de la patria. Algún día algún historiador imparcial investigará esta colaboración a sabiendas o no y el daño que hizo a todos, vascos y españoles.

Los hechos que voy a narrar brevemente corresponde a las últimas ejecuciones del franquismo. Posiblemente, si el Dictador no hubiera muerto casi dos meses después, estaríamos lamentando alguna más y si el Dictador hubiera muerto un par de meses antes no habría que haber lamentado ninguna. Las sensaciones que recuerdo desde la muerte de Carrero Blanco y sobre todo desde aquel marzo de 1974 en que el anarquista catalán Salvador Puig Antich fue ejecutado a garrote vil son de impotencia, indignación y miedo, mucho miedo. Dos de los fusilados eran gallegos, de Vigo, José Humberto Baena Alonso y Luis Sánchez-Bravo Solla, a Humberto Baena le conocía porque trabajó un tiempo de camarero en un bar del casco antiguo que frecuentábamos la pandilla. Desconocía su militancia antifranquista aunque en aquellos tiempos había que andarse con cuidado, en cualquier lugar te podías encontrar un melenudo de vaqueros y barba tirándote de la lengua y resultar ser un miembro de la BPS. 

ATENTADOS Y DETENCIONES

E.T.A.

El 3 de abril de 1974 el cabo primero de la Guardia Civil, Gregorio Posada Zurrón, conducía por una calle en obras de Azpeitia cuando dos militantes de ETA le hicieron una señal, se pusieron delante del coche y dispararon sobre él con dos ametralladoras Marietta, perdió el control de su coche y chocó contra la pared de una casa. Trasladado al Hospital Militar de San Sebastián falleció dos horas después. Los dos terroristas huyeron en una moto Vespa robada previamente.

El 28 de agosto era detenido en San Sebastián José Antonio Garmendia Artola (Tupa), según la policía uno de los dos autores materiales del asesinato junto a Francisco Javier Aya Zulaica, (Trepa). La detención se produjo después de un tiroteo en San Sebastián en el que fue herido de un tiro en la cabeza y una vez en el suelo un guardia civil le disparó en la cabeza, por lo que estuvo 48 horas en estado de descerebración y 15 en estado de coma, según declaró en el juicio el médico militar que le operó que también indicó que se le tuvo que hacer una lobotomía.  El 14 de noviembre se detenía a Ángel Otaegi Etxeberria, (Caraquemada o Azpeiti), acusado de pasar información del objetivo, dar cobijo a los dos terroristas y señalar el coche del guardia civil antes del atentado. Otro miembro de ETA que no fue detenido, como Zulaica, se encargó de organizar la huida de los autores del atentado.

El 29 de marzo de 1975, según la nota de la policía, tres miembros de ETA roban a punta de pistola una furgoneta en San Sebastián amordazan y encapuchan al propietario introduciéndolo en la parte trasera y se dirigen al barrio de Intxaurrondo, a la calle Eguia-Eguzki en donde vivía el subinspector de Policía José Díaz Linares, cuando este salió de su domicilio parapetados detrás de una furgoneta le ametrallaron hasta la muerte mientras su esposa contemplaba el crimen desde el balcón de su casa. José recibió nueve impactos de bala, aunque en el suelo se encontraron más de veinte casquillos de diferente calibre, lo que indica que se utilizaron varias metralletas. Su esposa fue testigo del asesinato desde una ventana de su domicilio. El 31 de marzo el Ministerio de Gobernación comunica que se habían identificado a los terroristas que participaron en este atentado: Francisco Javier Celaya Echave, Antonio Campillo Alcorta (Andoni) Juan Paredes Manot (Txiki) y Iñaki Pérez Beotegui (Wilson).

El 6 de junio, según se informa en un pequeño recuadro en la página 17 de ABC del día siguiente, el cabo de la Policía Armada Ovidio Díaz López resulta muerto en un enfrentamiento entre Fuerzas del Orden y unos atracadores en una sucursal del Banco de Santander en la calle Caspe de Barcelona.

El 30 de julio Iñaki Pérez Beotegui (Wilson) y Juan Paredes Manot (Txiki) son detenidos en la calle Boada de Barcelona, según una nota de la Jefatura de Policía de Barcelona (La Vanguardia 31 de julio) una dotación de un radio patrulla del 091 observa a dos individuos sospechosos en la Plaça de Lluchmajor, cuando se acercan a identificarlos se inicia un intercambio de disparos siendo al final detenidos los dos individuos que una vez en comisaría fueron identificados como los conocidos delincuentes contra la propiedad apodados “El Lele” y “El Pirómano”. Curioso que en el mismo artículo de la Vanguardia y a continuación se puede leer “Coincidencia de señas. Las señas personales de los detenidos concuerdan, al parecer con las de los atracadores que asaltaron hace unos días el Banco de Santander, y se sospecha puedan pertenecer a la ETA,…” ¿fue Casualidad que El Lele y el Pirómano coincidieran en la señas con Wilson y Txiki?.


F.R.A.P.

El 14 de julio de 1975 un comando del FRAP que actuaba en Madrid asesina al Policía Armada Lucio Rodríguez en la calle Alenza. El 16 de julio otro comando asesina al Teniente de la Guardia Civil Antonio Pose en la colonia Virgen del Rocío del barrio de El Batán. El 19 de julio queda herido el policía armada José Pozo Cuadrado en la calle  Gómez Ortega que entra en el hospital de pronóstico reservado y salva su vida. Estos atentados fueron reivindicados por el FRAP.

Entre el 15 y el 22 de julio la “eficaz” policía española hizo lo que siempre había hecho, detenciones masivas en Madrid y en casi toda España de militantes del FRAP y de otros grupos. Sobre todo fueron a por los fichados y los que fueran cayendo, alguno cantaría después de “hábiles interrogatorios” y tremendas torturas, las detenciones fueron realizadas por la famosa la Brigada Político Social, cuerpo represor de la Dictadura que no desapareció hasta 11 años después de la muerte del Dictador; esta estaba al mando del Comisario Roberto Conesa y sus lugartenientes Carlos Domínguez Sánchez y Luis Antonio González Pacheco —Billy el Niño— de sobra conocidos por todos los antifranquistas que habían pasado por sus manos por el sadismo en sus interrogatorios. Fueron llevados a la Dirección General de Seguridad en la Puerta del Sol, donde algunos pasaron delante de una fila doble de policías pegándoles. Allí, según todos los testimonios, fueron cruelmente torturados hasta conseguir una declaración que entró a formar parte del sumario y que al final fue la única prueba para que algunos fueran ejecutados. Apenas dos meses después, todavía tenían marcas de las palizas recibidas. Para el posible lector que no haya vivido esos años me gustaría aclarar que el derecho a asistencia letrada no existía y muchas veces pasaban días entre la detención y la anotación en el registro de entrada de los presos.

EL REAL DECRETO LEY CONTRA EL TERRORISMO

El 26 de Agosto de 1975 el Consejo de Ministros aprueba el “Decreto ley 10/1975, sobre prevención del terrorismo”, que contenía diversos preceptos procesales y penales. El decreto permitía celebrar Consejos de Guerra contra civiles, incluso "sumarísimos", que hasta entonces eran solamente aplicados en casos de guerra por deserciones o traición. Aunque la pena de muerte por diversos delitos de terrorismo ya estaba en la legislación penal estos deberían pasar a la Jurisdicción Militar de tal forma que el enjuiciamiento de algunos actos terroristas se sustanciarían por el procedimiento sumarísimo. Además se establecía una prórroga del plazo legalmente establecido para poner a un detenido a disposición de la autoridad judicial, plazo que por otra parte se saltaba constantemente. Este decreto se les aplica con efectos retroactivos a los militantes del FRAP y de ETA que dos semanas más tarde serían juzgados en Consejo de Guerra Sumarísimo. A partir de aquí se aceleran de forma inusitada todos los procesos para que se les juzgue lo antes posible, las penas de muerte ya estaban programadas de antemano. 

En aquellos momentos y ante la situación política y las contradicciones en las que se encontraba el Régimen había que dar sangre a los sectores inmovilistas, tanto militares como civiles. Se trataba de hacer un escarmiento y poco importaba si los procesados que estaban destinados a ser ejecutados eran o no los autores materiales de los atentados independientemente de su militancia en ETA o FRAP. Es conveniente recordar que en esos momentos estaban también pendientes de Juicio los atentados de la calle Correo entre las que estaban procesadas Eva Forest, Antonio Duran y Mari Luz Fernández, el proceso por el asesinato de Carrero Blanco,  el del asesinato por el FRAP de un policía el día 1 de mayo de 1974 y del subinspector de Policía José Díaz Linares en el que también estaba procesado Juan Paredes Manot (Txiki). 

CONTINÚA:  juicios sumarísimos, ejecuciones, reacciones en el exterior y en España, enlaces en: LA SILENCIOSA DANZA Y EL BAILE DE MUERTOS.




7 comentarios:

  1. QUE GRAN ENTRADA , NO ME ACUERDO DE ESA EPOCA A PENAS TENDRIA DOS AÑOS PERO QUE MUY BUENA ENTRADA

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  2. Gracias, mañana cuelgo el resto, me he pasado de largo, pero creo que vale la pena.

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  3. Aprendo ahora historia de mis años de juventud. Andaba yo en otras lides, concrétamente el 31 de Marzo de 1974 nacía mi primera hija y recuerdo que pocas semanas antes, habiendo ido con mi marido de compras por la calle Mayor, vimos venir una masa de gente corriendo en dirección a la Pta. del Sol y dado mi avanzado estado de gestación, no podía salir disparada, así es que nos metimos en un portal y desde allí vimos a los grises, unos a caballo y otros corriendo tras la gente. No recuerdo la fecha exacta ni por qué fue, sólo que eran días convulsos.

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  4. Amigo Juan Vicente, en aquella época yo tenía 30 años, en lo mejor de mi vida. Me acuerdo perfectamente de toda esa barbaridad de unos y de otros de la sin razón de la razón.
    Miedo y miedo, que eso es lo que están sembrando de nuevo estos de ahora que entonces era cachorros del franquismo y que se les nota a la legua.
    Tristeza y pena que procuro en mis escritos esbozar, como en el "La Transición no transitada".
    Un abrazo

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    1. josé antonio zarzalejos altares, director general de seguridad adjunto el 3 de marzo de 1976; ignacio zarzalejos altares, comisario general de orden público

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    2. No entiendo, ¿no veo en donde cité a los Zarzalejos?. Jose Antonio Zarzalejos Altares era en 1976 Gobernador Civil de Vizcaya, dimitió por la legalización de la Ikurriña.
      Ignacio Zarzalejos Altares no se quien es.

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