martes, 28 de enero de 2014

EL SECUESTRO DEL SANTA MARÍA. UNA ACCIÓN OLVIDADA DE LA OPOSICIÓN AL FRANQUISMO - 2/5

Viene de: "El secuestro del Santa María. Una accíon olvidada de la Oposición al Franquismo. 1ª.

Una vez tomado totalmente el buque e inmovilizados los oficiales había que ser rápido y poner en marcha el plan, pero había un problema con el que no habían contado, el tercer oficial, João Nascimento da Costa, estaba muerto y dos tripulantes heridos; los guerrilleros más jóvenes, que nunca habían estado en una acción armada, están consternados. Además la muerte del oficial provocó una alteración en los planes iniciales que produjo que al final el objetivo del secuestro no se consiguiera.

Federico Fernández Ackerman, que tenía 21 años y formaba parte del grupo que tomó la Estación T.S.F., cuenta que estando de guardia en la puerta, mientras dos compañeros encañonaban dentro al oficial radio telegrafista, escuchó disparos hacia la parte delantera del barco; recuerda que se dirigió al Puente y cuando entró casi se tropieza con el cuerpo del oficial muerto,  tendido en el suelo, sobre un charco de sangre: Salí a cubierta y recuerdo que, viendo ese mar oscuro sin horizonte, en ese momento de nausea, estuve a punto de tirar la pistola, dudé, no lo hice. Después pensé en tirarme al mar, me dije que yo no servía para esto… pero tampoco lo hice”.
Momento de descanso en el Santa María. A la derecha Federico Fernández Ackerman
detrás el anarquista español Francisco Manuel Rico Leal. 
Una vez rendido el buque, y como era necesario ocultar la derrota del Santa María, se cortan las comunicaciones para no delatar su posición. Soutomaior, el único con conocimientos de navegación, había sido alférez de navío de la Armada Española durante la monarquía y teniente de navío durante la Guerra Civil en el bando republicano, da la orden de poner las máquinas a toda velocidad: “Acelere hasta el límite de seguridad, a ver si puede alcanzar por lo mínimo 20 0 21 nudos” ordena al oficial de guardia en las máquinas. El Santa maría enfila en dirección al Canal de Santa Lucía, en las Islas de Barlovento, que se abre entre el extremo sur de la Martinica y la punta norte de la Isla de Santa Lucía.

Poco después se produce una reunión, en el camarote del capitán, entre el Estado Mayor del DRIL (Velo, Galvão y Soutomaior) y toda la oficialidad del barco. Galvão toma la palabra y les comunica que han sido ocupados por el Movimiento Nacional Independiente (MNI) del General de Humberto Delgado integrado en el Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación (DRIL) que está formado por portugueses, españoles y gallegos. Les dice que tienen tres opciones: unirse al movimiento revolucionario anti salazarista, colaborar profesionalmente de forma voluntaria sin compromiso político u obedecer sus órdenes y considerarse prisioneros. Los oficiales escogen la tercera opción y se les hace saber que si dan su palabra de honor de aceptar sus órdenes y no intentan sublevar a la tripulación o al pasaje no serán encerrados y podrán moverse libremente entre los alojamientos y el Puente del Sol; pero en el caso de que alguno faltase a la palabra dada serían fusilados inmediatamente. Dan su palabra de honor y a partir de ese momento se ponen a las órdenes de Soutomaior.


A la mañana siguiente el pasaje y el resto de la tripulación están inquietos, saben que ha pasado algo y corre el rumor de que ha habido varios muertos. Pero según cuenta  Soutomaior, en cuanto vieron que se servía el desayuno de forma normal, como todos los días, se empiezan a tranquilizar. Se decide que el Capitán Maia,  se dirija al pasaje y a la tripulación informando de que el barco ha sido tomado por guerrilleros del DRIL contra las dictaduras de Franco y Salazar y que para evitar males mayores todos deben obedecer las indicaciones del comando y que en los próximos días los pasajeros serían desembarcados en un puerto no perteneciente a Portugal o España.

Seguidamente se lee un comunicado del DRIL en portugués, español, gallego e inglés seguido de una breve arenga de Galvão y Velo y se les comunica que a partir de entonces el barco pasa a llamarse “Santa Liberdade”. Como el pasaje observa la actitud pacífica y correcta de los guerrilleros vuelven a su vida habitual, piscina, baile, juegos, etc. con la salvedad que se da acceso a todas las instalaciones a todos los pasajeros de tercera. Durante el tiempo que duró el secuestro los guerrilleros intercambian con el pasaje y organizan juegos y actividades cuando estaban libres de servicio e incluso grupos en los que se discute de política en los que Xosé Velo participa con su ímpetu habitual.

Un programa de actividades del Santa María

Al amanecer del día 23 estaban a 40 millas al este de la isla de Santa Lucia. El médico y el segundo oficial comunican a Soutomaior que el oficial Joao Antonio de Sousa, herido en la toma del puente, está mal y solo sería posible salvarle la vida con una operación quirúrgica y en el hospital del barco no hay medios, además un pasajero sufre una grave hepatitis. El médico y el segundo oficial pedían que fueran desembarcados en la isla de Santa Lucía, lo cual suponía para los dirigentes del DRIL un contratiempo y un dilema, atender las razones del médico por causas humanitarias, sobre todo después de la muerte del tercer oficial, y dar a conocer el secuestro antes de lo previsto, o seguir el rumbo previsto con el consabido riesgo del fallecimiento del herido. Se abría una encrucijada para el triunvirato que dirigía el comando.

Pero a estas alturas de la historia, y antes de continuar, conviene explicar el por qué se eligió un barco portugués, en concreto el Santa María y cuál era el objetivo del DRIL. Sobre la causa de la elección de la Santa María ninguno de los líderes del DRIL, que escribieron memorias o libros sobre el secuestro, se pone de acuerdo.
Ruta del Santa María desde Curaçao hasta Santa Lucia
El plan original, pergeñado por Velo y bautizado como Operación Santiago, consistía en secuestrar un trasatlántico de bandera española, posiblemente de la Compañía Trasatlántica, (podrían ser el Virginia de Churruca o el Satrústegui) invadir las colonias portuguesas en África, con la ayuda de los movimientos de liberación, y provocar un levantamiento en Portugal que produciría la caída de Salazar y desde allí invadir España. Los españoles eran conscientes de que la Dictadura portuguesa era más débil que la española, el ejército español apoyaba monolíticamente a Franco y en Portugal se habían producido ya varios intentos de levantamientos militares. El plan consistía en entrenar a cien guerrilleros, embarcarlos como pasaje en un trasatlántico español que hiciese escala en La Guaira, secuestrarlo después de su última escala en América y en vez de dirigirse hacia Europa tomar rumbo a África.

Parece que a los portugueses no les gustaba la idea de secuestrar un barco español, sobre todo a Galvão, Soutomaior insinúa que el portugués consiguió que escogieran la Santa María mediante presiones y engaños debido a su cobardía, ya que en Portugal no había pena de muerte. Más bien me inclino a pensar que habiendo decidido que el objetivo debería ser un barco de una de las dos nacionalidades la elección del Santa María fue por sus características, era un navío mucho mejor equipado y más rápido que ninguno de los buques españoles que hacían la travesía desde Latinoamérica a Europa y la intención era poner rumbo a África ocultando su posición y navegando lo más rápidamente posible.
José Fernández. Comandante Soutomaior.
En 1961, el mismo año del secuestro, la editorial londinense Weidenfeld & Nicolson publica “Santa María: My Crusade for Portugal” de Henrique Galvão, en él se define como el único ideólogo de la operación y líder del comando, ni siquiera cita a Velo. En él cuenta que su  que su intención era seguir rumbo a la isla española de Fernando Poo, donde podrían apoderarse de un navío de guerra y de armamento. Desde allí podrían acceder a Angola e intentar iniciar una sublevación insurreccional en la colonia y proclamar un Gobierno revolucionario de Portugal. Sobre el tema de Fernando Poo habría que tener en consideración que Xosé Velo estuvo destinado en un batallón de castigo en la Guinea Española desde marzo de 1938 hasta el final de la guerra por haber desertado del ejército franquista.

Sin embargo Galvão era un convencido colonialista y un firme defensor de la misión civilizadora de la metrópoli en las colonias, aunque también es cierto que denunció muchas veces, antes de ser detenido en Portugal, el sistema de esclavitud a la que era sometida la población local de Angola.  Soutomaior nos cuenta que el proyecto del portugués contaba solamente con la población blanca y no quería oír hablar de la independencia de las colonias, cuestión que produjo un fuerte encontronazo de Galvão, no solo con los españoles, sino también con la mayor parte de los portugueses. Galvão había servido como militar más de diez años en Angola, donde incluso llego a ser gobernador de una provincia. Al final después de numerosas discusiones sobre el tema se aprueba el siguiente acuerdo: 
“Estrechar las relaciones con los movimientos nacionalistas, buscando un acuerdo sobre la base de su independencia, subordinada a estas condiciones:
a) La independencia de las colonias portuguesas estará condicionada a la lucha contra la dictadura.
b) Una guerra frontal en las colonias portuguesas precipitaría la caída del Estado Novo.
c) El primer territorio colonial liberado se constituiría en Estado Autónomo con un gobierno integrado por elementos indígenas y algunos demócratas portugueses en minoría.
d) Este territorio seguiría bajo la soberanía de Portugal hasta el fin de la dictadura. Es ese territorio se establecería el Gobierno Provisional de la República Portuguesa.
e) Un documento firmado por ambas partes, portugueses y africanos, garantizaría la independencia total de las colonias una vez el gobierno provisional se instalase en territorio metropolitano”.
 (24 homens e mais nada. A captura do Santa María. José Fernández. Comandante Soutomaior)
Soutomaior a pesar de este acuerdo no creía que Galvão lo hubiera aceptado. El mismo Tavares Mortágua, tiempo después, declara que no tenía claro que el verdadero objetivo de Galvão fuese ir a África. En el film “Santa Liberdade” cuenta que él había desconfiado de sus planes después de una reunión, a la que asistió con Galvão y Velo en 1960, con el candidato a la Presidencia de Brasil, Jânio Quadros, y que tuvo lugar en el Hotel Tamanaco de Caracas. Allí, ante una consulta de Galvão, Jânio Quadros le dio garantías de que en caso de ser elegido Presidente le daría un visado de entrada en Brasil, "esperen que llegue al poder y les daré todo el apoyo en la lucha contra las dictaduras", ese apoyo no podrían esperarlo del Kubitschek.

El ex-general Humberto Delgado, supuesto comandante supremo de la operación por la parte portuguesa, plantea también dudas en sus memorias. Dice que dos días antes de la acción Galvão le comunico que en caso de que Franco enviara a Fernando Poo un navío de guerra, podría estar pensando en el crucero Canarias que en esos días estaba en Tenerife, la operación de invasión de Angola sería imposible por lo que se verían abocados a pedir asilo en Brasil después de unas fantasiosas incursiones en Santo Tomé y Angola.

Sobre este particular es significativo reseñar que días después de finalizar el secuestro, precisamente el 6 de febrero de 1961, el Movimiento Para la Liberación de Angola (MPLA) ataca la prisión de Luanda y libera a todos los presos considerándose esa fecha como el inicio de la guerra de Independencia. Parece mucha casualidad que se produjeran estos hechos y que no fueran conocidos por algunos de los miembros destacados del DRIL, sobre todo los dos ex militares portugueses conocedores y con contactos en las colonias portuguesas de ultramar.

Hubo también una discusión con Galvão sobre el momento y el lugar en donde se realizaría la acción; la idea de los gallegos era hacerlo después de dejar Port Everglades (Florida) camino ya de Europa, para así tener más días hasta que se diera la voz de alarma. Al final se impuso la tesis del portugués que alegaba la posibilidad de que los norteamericanos registraran el barco de arriba a abajo y encontraran las armas, cuestión que a Velo y Soutomaior les pareció muy dudosa.

La petición de desembarcar a los dos heridos en la isla de Santa Lucía era un el dilema que se le presentaba al Estado Mayor del DRIL: dar la alarma sobre el secuestro del barco, tenían todavía uno o dos días por delante, o cargar con la responsabilidad de otra posible muerte; además sospechaban que podía ser una trampa para que algún buque de guerra inglés los localizara. De todas formas después de sopesar los pros y los contras se inclinaron por la decisión humanitaria, desembarcar a los heridos en la isla de Santa Lucía. Dan instrucciones al capitán de que se prepare un bote motorizado y seis tripulantes para transportar a los heridos al Puerto de Castries y que a partir del momento que les den el aviso tienen veinte minutos para desembarcar, en caso contrario abortarían la operación.

Envían un radiograma al Puerto de Castries pidiendo autorización para desembarcar dos heridos y en cuanto se lo conceden ponen las máquinas a 19 nudos, intentan no perder mucho tiempo en el desembarco y reducir la posibilidad de que algún buque de guerra los pueda seguir. Según cuenta Soutomaior a cuatro millas de la bocana del puerto, y ya en aguas inglesas, ordena parar los motores y se dejan llevar por la inercia mientras observan que en el puerto hay amarrado una fragata de guerra inglesa, orzan a babor dejando que el Santa María quede colocado para salir a toda máquina. Una vez desembarcado el bote con los heridos, y en dirección a puerto, se dirigen al máximo de potencia hacia el mar abierto. Al principio en vez de seguir el canal de entrada navegan 70 millas fuera de él para después cambiar el rumbo. De esa forma la fragata inglesa, H.M.S. Rothesay, que salió rapidamente siguiendo su rumbo primitivo no pudo encontrarlos y tuvo que volver a puerto sin combustible. 

De todas formas la alarma ya estaba dada, en pocas horas se iniciaría la búsqueda del Santa María y numerosos periodistas y reporteros gráficos, de los medios más importantes de Europa y América, volarían a Curaçao, Santa Lucía, Caracas o Puerto Rico para informar al mundo entero de que un trasatlántico de bandera portuguesa con 612 viajeros y 350 tripulantes había sido secuestrado por un comando guerrillero contra las dictaduras de corte fascista que regían la Península Ibérica. Pero si la presencia de los medios de información agradaba a los activistas, la publicidad de la operación estaba garantizada, la preocupación era la Armada de EEUU y Británica.

En el los siguientes capítulos contaremos como fue la búsqueda del barco, las negociaciones y el desenlace del secuestro, así mismo procuraremos hacer un resumen de la "información" que la prensa franquista hizo del secuestro y el porqué en España, 53 años después de estos hechos, todavía sigue siendo una odisea casi desconocida, salvo honrosas excepciones, en la que 12 españoles acompañados de 12 portugueses antifascistas pusieron en jaque a la Flota de los EEUU con el Presidente Kennedy a la cabeza.

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4 comentarios:

  1. Estupenda historia que desconocía y que creo que es desconocida por la inmensa mayoría de la población de los dos países. Gracias por traérnoslo a nuestra realidad
    @fjavierde

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    1. En Portugal la conocen mucho más que aquí, allí se han escrito muchos libros sobre el secuestro, incluso se han editado los dos libros de Sotomayor. El General Humberto Delgado era todo un personaje, muy conocido, porque se presentó a las elecciones a Primer Ministro contra el candidato de Salazar y perdió en un pucherazo vergonzoso, lo denunció y tuvo que exiliarse en Brasil. Fue asesinado en el 65 por la PIDE cerca de Badajoz cuando volvía a Portugal con su secretaria.
      Aquí como siempre no se sabía nada. Te paso un enlace sobre el asesinato: http://elpais.com/diario/1978/10/27/internacional/278290817_850215.html
      Gracias

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  2. Cuanto más se mira hacia atrás, por no decir hurgar, más porquería descubrimos de los de siempre.
    Te agradezco el enlace que has insertado en la respuesta, pues tampoco conocía ese episodio, cosas de la censura y de la juventud supongo.
    @fjavierde

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