Una de las
principales críticas del PP a los Gobiernos de Zapatero, casi desde que este
fue investido, versaban sobro lo poco que eran respetados internacionalmente y
que España había perdido su sitio entre las “naciones serias del mundo”, sitio
en el que le había colocado Aznar el día que puso sus piernas encima de la mesa
de la salita de estar de George W. Bush. Siempre se rieron e hicieron chanzas
de su alianza de las civilizaciones y de su buena relación con países de
“tercera división” y “dudosamente democráticos”, en los que seguro estaría
Argentina. Tanto poderío internacional tenía el PP, que su Presidente de Honor
era invitado en todos los foros neocon del mundo y aprovechaba para poner a
caer de un burro la economía española y el peligro democrático en el que estaba
España si seguía Zapatero en el poder. Parafraseándole nunca nadie ha hecho
tanto daño e España en tan poco tiempo.
Comenzó la caza el 12
de octubre de 2003, en el desfile de la Fiesta Nacional, cuando Zapatero no se
levanto al paso de las tropas aliadas que estaban con España en la guerra de
Iraq, y no de la bandera americana como se aireo interesadamente. Posteriormente
el hecho de que Zapatero, una vez ganada las elecciones, retirara al ejército
de Irak antes del primer consejo de Ministros, se convirtió en la justificación
para criticar la poca presencia española en el mundo, justificada con el hecho
de que George W Bush no le hablaba ni le recibía, seguro que la mano del
patriota Aznar tuvo mucho que ver.
“España se merece que
alguien se la tome en serio, ese es vuestro mensaje”, “la desconfianza tiene un
significado, que hay menos gente invirtiendo, que hay menos gente creando
empleo, que los créditos serán más caros y que fuera no se fían de nosotros”.
Son algunas de las palabras de Mariano Rajoy en campaña. El PP prometía que en
cuanto ellos gobernaran la desconfianza en la España de Zapatero desaparecería
solo con tocar con su varita mágica la crisis.
Tanto poderío internacional
tiene Rajoy y el PP, que todavía no se han atrevido a hacerle un mal gesto a
Ángela Merkel en su cruzada luterana a favor del déficit cero, a no ser aquel
teatrillo de “ponme unas decimillas menos de déficit guapa” que le dijo Mariano
con la risa boba y un hilillo de saliva cayéndole por la comisura de su labio. Y
poco a poco esta incapacidad de Rajoy para imponerse en Bruselas nos está
llevando al desastre, porque claro, el señor es un caballero y no le puede
llevar la contraria a tan ilustre dama. Es más cómodo ir recortando derechos a
los ciudadanos. Enfrentarse a Bruselas, al BDE o al FMI le da pereza. Además
cuenta con que la mayor parte de los españoles están en una etapa de duelo y
melancolía por la pérdida de su paraíso consumista y no van a salir a quemar
las calles todavía; “para cuando se animen ya se habrá encargado Alberto y
Jorge de modificarme el Código Penal”.
La gran influencia
internacional del Gobierno PP se refleja en lo bien y el cuidado exquisito con
que nos tratan las autoridades económicas internacionales. Cristina Lagarde
desde el FMI, aconseja que vayamos eliminando pensionistas porque sube mucho la
cuenta de las pensiones, espero que no aconsejara la eliminación física, ¿o sí?
Días después la misma señora le dice al Gobierno que se ha pasado de frenada
con los recortes, que así no vamos a crecer, ¡coño!, ¿en qué quedamos Señora
Lagarta? Pero no voy a mencionar más declaraciones de Señores Importantes, solo que durante diez días España fue la protagonista del Sálvame de Luxe
de la economía mundial, todos contra España, Directivos del BDE, altos
funcionarios de la UE, enjundiosos analista económicos internacionales, a
sueldo de algún fondo de inversión, etc. Con con sus declaraciones y gracias
al nivel de respeto que ha infundido Rajoy en los Mercados nos han puesto en el
punto de mira.
