Resulta que el candidato a la Presidencia de
Estados Unidos por el partido Republicano, Mitt Romney, estuvo enfrascado con
el partido Demócrata por sus declaraciones fiscales, los Demócratas le acusaban
de no haber pagado impuestos a lo largo de una década y Romney se negó a
aportar información relativa a otros años, presentado a la opinión pública la
de 2010 y una proyección de 2011. Romney al que se le estima una fortuna de 250
millones de dólares declaró sin ningún tipo de vergüenza, por lo menos para los
estereotipos españoles: “he estado revisando diversas declaraciones de
impuestos, y en ninguna he bajado del 13%”. De acuerdo con las declaraciones
presentadas Romney gana 20 millones de euros al año. Ahora ha elegido como
vicepresidente a un seguidor de la Doctrina Austriaca, Paul Ryan, partidario de
bajar más los impuestos a los ricos y a las grandes empresas y reducir el
Estado a tal tamaño que se pueda meter en el bolsillo. Romney tuvo o tiene
cuentas abiertas en paraísos fiscales de
Bermudas, las Islas Caimán y Suiza.
No soy experto en fiscalidad USA, pero que un
multimillonario que gana 20 millones de euros al año pague solo el 13,9% de
impuestos da una imagen de la podredumbre a la que ha llegado el Sistema Neoliberal
en el que estamos viviendo en todo el mundo occidental, máxime cuando una
familia americana que gana 50.000 dólares anuales paga un porcentaje
ligeramente superior a esos 13,9%, el mismo Obama con unas ganancias anuales
declaradas de 789.674 dólares ha pagado un 20,26%, y eso que el tipo máximo de
tributación en USA parece que está en el 35%, seguro que ni el Tío Gilito llega
a él.