viernes, 24 de abril de 2015

EL CAPITÁN SALGUEIRO MAIA, LA REVOLUCION DE LOS CLAVELES. EL FIN DE LA DICTADURA PORTUGUESA

«Não se preocupem com o local onde sepultar o meu corpo. Preocupem-se é com aqueles que querem sepultar o que ajudei a construir» Fernando Salgueiro Maia
Monumento a Salgueiro Maia en Santarém

"Señores míos, como todos saben, hay diversas modalidades de Estado. Los estados sociales, los corporativos y el estado al que hemos llegado. Así, en esta noche solemne, vamos a acabar con el estado al que hemos llegado. De forma que, quien quiera venir conmigo, vamos para Lisboa y acabemos con esto. Quien sea voluntario, que salga y forme. Quien no quiera salir, se queda aquí".
Capitán Fernando José Salgueiro Maia, noche del 24 de abril de 1974 ante la tropa formada en la "Escola Prática de Cavalaria" de Santarém.

Capitán Fernando José Salgueiro Maia

El 25 de abril se celebra en nuestro país vecino, y de algún modo hermano por historia y sufrimientos, el aniversario de la Revolução dos Cravos (Revolución de los Claveles) llevada a cabo por jóvenes oficiales del Ejército Portugués, en su mayor parte capitanes, pertenecientes al Movimento das Forças Armadas (M.F.A.) que puso fin en 1974 a 43 años del Estado Novo instituido por Antonio de Oliveira Salazar en 1933, un régimen autoritario, corporativista, antiliberal, nacionalista, antiparlamentario y anticomunista. 

En 1974 el primer ministro de la República portuguesa era Marcello Caetano desde que en 1968 António de Oliveira Salazar se retirara por problemas de salud promoviéndole como sucesor. El presidente de la República portuguesa era el almirante Américo Tomás, cargo que mantenía desde 1958 en el que como candidato oficial de la Unión Nacional, único partido legal, le ganara las elecciones al general Humberto Delgado con denuncias de fraude electoral incluido. La candidatura la promovió el primer ministro Salazar que en realidad era el que ejercía todo el poder. 

La Península Ibérica estaba gobernada en esos momentos por dos dictaduras de corte fascista que 29 años después del fin de la II Guerra Mundial y junto con la Grecia de los Coroneles componían las dictaduras existentes en la Europa Occidental o en la llamada por los vencedores de la guerra la “Europa Libre”. Un dato importante a reseñar es que Portugal era miembro de la O.T.A.N. desde su fundación en 1949.


Este hecho visto desde España supuso una gran sorpresa para un joven con incipientes inquietudes políticas que estudiaba su primer año de Universidad en Santiago de Compostela. Sorpresa que también se produjo en muchos españoles y sobre todo a aquellos que como los gallegos vivíamos en provincias limítrofes a Portugal. En Galicia, sobre todo en el sur, se viajaba muy a menudo al norte de la nación vecina a hacer turismo y comprar, siempre viendo por encima del hombro a unos portugueses que a pesar de su pobreza eran, y siguen siendo, sumamente  educados  y corteses. Todavía recuerdo el desprecio con el que se miraba en Vigo a los excursionistas portugueses que venían a visitar nuestra ciudad. Ese desprecio no era el mismo cuando el portugués nos visitaba en coches de importación de alta gama, los primeros Rolls que recuerdo haber visto fueron en la puerta del Gran Hotel de la Toja o en el Bahía de Vigo, lógicamente con matrícula de Portugal.

En aquella España era muy común escuchar comentarios que comparaban el gran bienestar que nos había proporcionado nuestro Caudillo con la situación de pobreza extrema de Portugal, claro que muchos, por ignorancia o por aceptar la publicidad del Régimen, olvidaban muchas zonas de España donde la pobreza era imposible de ocultar sin hablar de la falta de libertades que era común a los dos y la similitud en las prácticas policiales contra los enemigos políticos que igualaban a la Brigada Político Social española (B.P.S.) con la Policía Internacional y de Defensa del Estado portuguesa (P.I.D.E.). Nuestra ignorancia nos llevaba a desconocer que una de las razones de esa pobreza que asolaba Portugal era la Guerra Colonial que llevaba 14 años desangrando las arcas del país, solo basta decir que durante los años 1972 y 1973 estuvieron congelados los salarios, la patronal se negaba a una revalorización de acuerdo con la inflación y esta alcanzó en 1973 el 19,88%, y sobre todo el coste en vidas de jóvenes portugueses, la gran mayoría pertenecientes a las clases humildes.

No hace falta decir que la Revolución de los Claveles dio ánimo y sobre todo mucha envidia a todos los que queríamos que a España llegara la democracia, ya nos hubiera gustado que en nuestro ejército hubiera surgido un movimiento similar al portugués con poder de derrocar a nuestro Dictador, claro está que nuestro glorioso y patriótico ejército tenía por bandera haber ganado la Guerra Civil, una guerra que comenzó con un Golpe de Estado contra el mismo pueblo español al que decía servir y debía lealtad; era el mismo ejército que estaba totalmente implicado en la Dictadura de tal forma que uno no se podía entender sin el otro.

No tengo un recuerdo claro de cómo nos enteramos pero sí de la avidez con la que buscábamos cualquier información buscando emisoras portuguesas de onda corta muy fáciles de sintonizar en la mitad sur de Galicia. Ya cercana la medianoche del 25 nos enteramos por un informativo de la R.T.P. que el Golpe había triunfado y Marcello Caetano y el Gobierno habían renunciado, salimos al balcón del piso que compartíamos varios estudiantes en la calle Rosalía de Castro a dar vivas a Portugal ante el asombro de algunos viandantes  y el posterior “acojone” por si algún vecino nos hubiera denunciado.

Cuando abrieron las fronteras, que el Régimen Franquista había cerrado inmediátamente, eran muy cotizados los periódicos portugueses que nos traían los que habían logrado visitar el país vecino, necesitábamos saber. Desde el conocimiento del Ejército Español nos preguntábamos cómo era posible que los militares de una dictadura como la portuguesa hubieran dado un Golpe de Estado democrático y que los tanques se llenaran de claveles rojos arrojados por los ciudadanos dando vivas al ejército. Después empezamos a viajar más a menudo a Portugal y comprobamos con asombro como el M.F.A. logró, desde dentro del ejército, organizar un movimiento democrático, derrocar la Dictadura portuguesa y destituir a Marcelo Caetano sin víctimas, exceptuando las producidas por los disparos de la  policía política (P.I.D.E.) desde su cuartel general.

A pesar de todo esto en septiembre de 1974 se constituyó de forma clandestina en España la Unión Militar Democrática (U.M.D.). Los fundadores fueron 3 comandantes y 9 capitanes y se calcula que lelgó a contar con 200 miembros. Los comandantes Luis Otero y Julio Busquets viajaron a Portugal a contactar con los militares del M.F.A. e incluso hubo algún contacto con la oposición antifranquista.



La U.M.D. fue desarticulada el 29 de julio de 1975 con la detención de 9 de sus líderes. Ya muerto el Dictador siete de sus miembros fueron condenados a 47 años de cárcel y a la expulsión del ejército. Más tarde fueron amnistiados pero el teniente general Gutiérrez Mellado hizo todo lo posible para que se le aplicara la amnistía parcialmente y no pudieran volver al ejército hasta 1986, fecha que ya era demasiado tarde para la mayoría de ellos. Como siempre este régimen llamado “democracia”, que no es más que un sistema de libertades en el que se perpetuó la estructura de poder del sistema anterior, hubo de esperar más de 30 años para que 14 de esos militares fueran reconocidos de forma oficial con la imposición la Cruz del Mérito Militar, no sin alguna protesta por parte de algunos de sus ex-compañeros y no menos civiles, nada extraño conociendo que el Partido Popular que gobierna actualmente en España todavía no ha condenado el Golpe de Estado del 36 contra la II República Española que trajo la Guerra Civil y 40 años de Dictadura.

El capitán Salgueiro Maia a las puertas "Do Carmo"
En 1974 Portugal todavía mantenía parte de su viejo Imperio Colonial, a estos territorios les había concedido el estatus de provincias de ultramar. Angola, Guinea, Mozambique, Santo Tomé y Príncipe,  Cabo Verde y Timor se independizaron en 1975, Macao pasó a ser una región administrativa especial de la República Popular de China en 1999. El 4 de febrero de 1961 comenzó la guerra de liberación de Angola lo que alentó también a los movimientos de liberación de Mozambique y Guinea Bissau lo que acabó convirtiéndose en lo que el régimen portugués llamó Guerra de Ultramar que hizo movilizar numerosos recursos económicos y humanos en los tres escenarios de operaciones en defensa del principio ideológico del Estado Novo de nación pluricontinental y multirracial en un país todavía subdesarrollado y estancado.

Esta guerra colonial no solo fue contestada por la oposición política sino también desde dentro del ejército portugués, un ejército que, al contrario que el español que fue creado a la imagen y semejanza del Dictador, nunca dio el apoyo incondicional al Estado Novo creado por António de Oliveira Salazar y que, desde su muerte en 1970, encabezaba Marcelo Caetano. Ya en marzo de 1961, meses después del secuestro del trasatlántico Santa María por un comando del Directorio Ibérico de Liberación (DRIL) compuesto por 12 españoles y 12 portugueses entre los que estaba el ex capitán portugués Henrique Galvão exiliado y relacionado políticamente con el General Humberto Delgado (“el general sin miedo”),  el también general Alves Dias Botelho Moniz, en esos momentos Ministro de Defensa portugués, encabezó una tentativa de golpe de estado promovido por oficiales contrarios a la guerra colonial. Un mes antes de la Revolución de los Claveles, el 16 de marzo, el Regimiento de Infantería nº 5 de Caldas de Rainha avanzó hacía Lisboa con la intención de dar un golpe que fue frustrado por unidades militares afines al Régimen sin derramamiento de sangre y siendo detenidos 200 hombres entre oficiales y tropa, a esta intentona se le conoce como el “Levantamiento das Caldas”.

El M.F.A. era una asociación ilegal de militares constituida en 1973 por oficiales de grado medio del ejército portugués, la mayoría de ellos capitanes junto a un cierto número de tenientes y comandantes todos estratégicamente ubicados en las principales unidades operativas de las Fuerzas Armadas portuguesas y con mando directo sobre las tropas y casi todos con experiencia en la Guerra Colonial. Comenzó como una protesta corporativa de los capitanes ante el Decreto-Ley 353/73 por el que se cambiaban las vías de ascenso de capitanes, comandantes y tenientes coroneles modificado posteriormente por el ministro de Defensa retirando de la regulación a los comandantes y teniente coroneles. Más tarde al objetivo se fueron añadiendo la denuncia de la política colonial portuguesa, la oposición a la continuidad del régimen del Estado Novo, el deseo de libertad democrática, el fin de la guerra sucia y el desmantelamiento de la Policía Internacional y de Defensa del Estado (P.I.D.E.), la policía política del Régimen. Sus miembros era principalmente de ideas izquierdistas y querían el derrocamiento de la dictadura y el establecimiento de un sistema pluralista y democrático. Actuaron por su cuenta y bajo su responsabilidad sin apenas contar con la oposición al régimen. Su actuación se llevó en secreto, considerando que se involucraron a más de 3.000 militares, y fue una sorpresa para el Régimen y la policía política.

Entre los militares opositores al Estado Novo estaban también los generales Antonio Spínola, que en enero de 1974 fue destituido como Ministro de Ultramar por abogar por soluciones políticas para solventar el problema de la guerra, o Costa Gómez, que en 1970 fue nombrado comandante de la región militar de Angola y planteó la idea de negociar con la prooccidental Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA) contra el comunista Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA) y el también prooccidental Frente Nacional de Liberación de Angola (FNLA) y en marzo de 1974 siendo Jefe del Estado Mayor se negó en público a prestar lealtad al Gobierno de la República por lo que fue destituido. Pero los principales protagonistas fueron los capitanes y demás oficiales de media graduación, como Otelo Saravia de Carvalho, Vasco Lourenço, Victor Alves, Salgueiro Maia, o el coronel Vasco Gonçalves, aquellos que, como hemos repetido,  lucharon en primera línea en aquella guerra que estaba desangrando Portugal.

Pero de la Revolución de los Claveles quisiera resaltar en este post al Capitán Fernando Salgueiro Maia, un militar demócrata y progresista, que mantuvo sus principios hasta su muerte sin aprovecharse ni intentar reclamar en toda su vida los laureles que le correspondían por la enorme importancia que tuvo su actuación al mando de la Escola Prática de Cavalaria en la toma, sin producir una víctima y sin apenas un disparo, del Terreiro do Paço, de los ministerios y cuarteles generales que allí se encontraban, y de la rendición del Cuartel do Carmo en donde se había refugiado el dictador Marcelo Caetano.

El Capitán Maia era hijo de un ferroviario, nació en 1944 en Castelo de Vide perteneciente al Alentejo, una de las regiones más pobres del país. Con 20 años ingresa en la Academia Militar y en febrero de 1967 ingresa en la “Escola Prática de Cavalaria” de Santarem. En 1968 es enviado con la 9º Compañía a Mozambique donde asciende a capitán y posteriormente a Guinea Bissau, vuelve en 1973. Él mismo nos cuenta que es la guerra en las colonias lo que me permite acceder a la Academia Militar, porque por el conflicto se perdió la vocación militar tradicional, y así la institución se vio obligada a abrir sus puertas". Nada más retornar de África participa en  las reuniones clandestinas del Movimento das Forças Armadas y es nombrado miembro del Comité de Coordinación en representación de la Caballería.  En el momento en que se producen los hechos el Capitán Salgueiro Maia está destinado en la Escola Prática de Cavalaria de Santarem (en adelante E.P.C.).


El capitán Maia en Mozambique
La primera señal acordada por el M.F.A. fue a las 22:55 horas del día 24 de abril cuando el locutor João Paulo Diniz pincha en las “Emissores Associados de Lisboa” la canción "E depois do Adeus" de Paulo de Carvalho. El capitán Salgueiro Maia manda formar en el Patio de Armas a la tropa acuartelada de la E.P.C. de Santarem y después de la arenga que encabeza esta entrada se dirige junto al mayor Rui Costa Ferreira y el capitán García Correira a intentar convencer al 2º comandante de la unidad, teniente coronel Henrique Sanches, único superior que permanecía en las instalaciones, que es arrestado al no adherirse al M.F,A., comenzaba la espera hasta la última señal que les llevaría hasta Lisboa a 100 km al sur de Santarém.


"E despois do adeus", Paulo Carvalho

En “Rádio Renascença”, propiedad de la Iglesia Católica portuguesa, se está emitiendo el programa "Límite"; exactamente a las 00:20 su presentador Manuel Tomás daba paso a un disco leyendo su primera estrofa:


“Grândola, vila morena
Terra da fraternidade
          O povo é quem mais ordena
 Dentro de ti, ó cidade"

Seguidamente se escucha la voz de Zeca Afonso cantando "Grândola, Vila Morena", una vez terminada la canción Manuel Tomás vuelve a leer la primera estrofa. Es la segunda señal. El golpe sigue su curso y ya no hay marcha atrás.


A las 0:30 el M.F.A. controla el Centro Nacional de Transmisiones y una de las torres de la Escuela Práctica de Transmisiones desde donde intervienen las comunicaciones del ministro del Ejército, del subsecretario del Ejército, del Jefe del Estado Mayor y del ministro de Defensa además de la Guardia Nacional Republicana (G.N.R.), la Policía Internacional y de Defensa del Estado (P.I.D.E.), la Dirección General de Seguridad (D.G.S.), Policía de Seguridad Pública (P.S.P.) estableciendo líneas directas con el Puesto de Comando del M.F.A. La prueba de que la sorpresa fue absoluta para el Régimen es que a las 3:00 el servicio de transmisiones del M.F.A, intercepta una comunicación en la que el ministro de Defensa le dice al del Ejército de que ha recibido rumores de que puede que se estén produciendo movimientos de tropa a lo que este último contesta que no hay ningún movimiento, el País está en calma.


A las 3:00 las principales fuerzas con las que cuenta el M.F.A. son el Regimiento de Ingenieros nº 1 de Lisboa, la Escuela Práctica de Administración Militar de Lisboa,  el Batallón de Cazadores nº 5 de Lisboa, el Regimiento de Artillería Ligera nº 1 de Lisboa, el Campo de Tiro de la Sierra de Carregueira en Cacém, el Regimiento de Infantería nº 1 de Lisboa, el Centro de Instrucción de Artillería Antiaérea Fixa de Lisboa, el Grupo de Comandos de Lisboa, la Escuela Práctica de Infantería de Mafra, la Escuela Práctica de Caballería de Santarém, El Centro de Instrucción de Artillería Antiaérea y de Costa de Lisboa, la Escuela Práctica de Artillería de Vendas Novas, el Regimiento de Caballería nº 3 de Estremoz y el Centro de Instrucción de Operaciones Especiales de Lamego.

A las 03:30 se abren las puertas del Cuartel de Santarém y el Capitán Maia al mando de las fuerzas de la E.P.C. formadas por diez vehículos blindados, doce camiones, dos ambulancias, un jeep, un vehículo civil y 250 hombres comenzaba su viaje desde Santarem hacia los ministerios y cuarteles generales del Terreiro do Paço en Lisboa.

 
 "Grândola, Vila Morena" Zeca Alfonso por Canto Décimo

Mientras tanto desde el cuartel de la Potinha en Lisboa el capitán Otelo Saravia de Carvalho dirige y coordina las operaciones. Las guarniciones de Porto, Santarém, Faro y Braga se ponen a las órdenes del M.F.A, se ocupan aeropuertos, aeródromos e instalaciones del Gobierno Civil.  A las 3:20 es ocupado el servicio de Televisión Pública Portuguesa, el Radio Club Portugués y la Radio Nacional. Todo funciona a la perfección, los objetivos marcados se van logrando y a las 4:20 el aeropuerto de Portela cae también en manos de los revolucionarios.

A las 4:26 desde Radio Club se emite el siguiente comunicado:
"Aquí el puesto de comando del Movimiento de las Fuerzas Armadas. Las Fuerzas Armadas portuguesas exhortan a todos los habitantes de Lisboa a que se encierren en sus hogares, en los que deben permanecer con la mayor calma. Esperamos sinceramente que la gravedad de los hechos que estamos viviendo no termine con lesiones corporales, por lo que apelamos al sentido común del mando de las fuerzas de combate, a fin de evitar cualquier confrontación con las fuerzas armadas. Dicha confrontación, así como innecesaria, sólo puede  traer efectos graves para la personas y crearían divisiones entre los portugueses, que deben ser evitadas a toda costa. A pesar del deseo expreso de que no corra ni la menor gota de sangre de cualquier portugués, apelamos al espíritu cívico y profesional de los servicios sanitarios,  y esperamos que acudan a los hospitales con el fin de proporcionar su eventual colaboración, que deseamos sea innecesaria"
A las 5:00 la columna de Maia pasa sin ningún contratiempo por los peajes de entrada a Lisboa, media hora después, ya en Lisboa, cuando llegan a la intersección entre Campo Grande y Alameda da Universidade la comitiva se frena ante un semáforo en rojo, Maia cuenta que: "el jeep frena de repente y me encuentro parado en un semáforo en rojo en la intersección de la Ciudad Universitaria. Miro a un lado y veo un (autobús) Carris que también se había detenido. Pensé ¿quién es un semáforo para parar la revolución? Mandé hacia adelante tocando las sirenas de los blindados EBR hasta llegar a la Plaza del Palacio


El ministro del Ejército, enterado del desplazamiento de la E.P.C. hacia Lisboa, da órdenes para que el Regimiento de Caballería nº7 tome posiciones para detener la columna que viene camino de Lisboa, son las 05:46. 15 minutos más tarde, amaneciendo ya en Lisboa, las fuerzas de la Escola Prática de Cavalaria de Santarem con sus viejos y obsoletos blindados al mando del Capitán Salgueiro Maia  entran en el Terreiro do Paço  (Praça do Comércio) y se despliegan rodeando los ministerios, el Ayuntamiento de Lisboa, el Gobierno Civil, la 1ª División de la Policía de Seguridad Pública, el Banco de Portugal y Radio Marconi (La empresa Companhia Portuguesa Rádio Marconi (CPRM) tenía la concesión en exclusiva de la telefonía y la telegrafía en Portugal).

El capitán Salgueiro Maia en nombre del M.F.A. asume el mando de todas las fuerzas que se encuentran en la zona del Terreiro do Paço, una hora después se les agregan algunas unidades del Regimiento nº 1 de Ingenieros. El teniente coronel Ferrand de Almeida, comandante del Regimiento de Caballería nº 7, se suma a las fuerzas comandadas por el capitán Maia. Algunos oficiales de la Policía Militar y el capitán Maltez Soares de la división de la Policía de Seguridad Pública (P.S.P.) se ponen también a las órdenes del M.F.A después de mantener una reunión con los oficiales de la E.P.S. Unidades de la Policía de Seguridad Pública (P.S.P.) ayudan a descongestionar el tráfico de la zona y a contener a los lisboetas que a esas horas de la mañana acuden a sus trabajos y contemplan asombrados el despliegue.

Policía de la PSP se pone a las órdenes de Salgueiro Maia
en el Terreiro do Paço.

A las 08:30 la fragata F-473, Almirante Gago Coutinho, se sitúa frente al Terreiro do Paço siguiendo órdenes del Gobierno, pone sus baterías en posición de tiro. Como respuesta el Puesto de Mando del M.F.A. ordena a la batería de artillería situada en Almada (Cristo Rey), tomada una hora antes con el objetivo de dominar Monsanto y el Terreiro do Paço, recibe órdenes de hundir la fragata en caso de que esta abra fuego. Entre la tripulación hay oficiales que apoyan el movimiento y otros que son progubernamentales, después de una negociación muy tensa y alguna orden de disparo no obedecida sobre las unidades que ocupaban el Terreiro do Paço, que podría afectar también a la población civil, el capitán de fragata António Seixas Louçã, al mando de la embarcación, desiste de atender la orden de fuego del Gobierno y no interviene.


Un blindado con la fragata almirante Gago Coutinho al fondo en la
Plaça do Comercio (Terreiro do Paço)

Fuerzas del Regimiento de Caballería nº 7, superiores en número y equipamiento y dependientes orgánicamente del general Junqueira dos Reis, segundo Jefe Militar de Lisboa, intentan oponerse a las fuerzas ocupantes de la Plaza pero sin resultado, las unidades se van adheriendo al M.F.A. y el teniente-coronel Ferrand de Almeida, 2.º comandante del Regimiento se rinde al Capitán Maia. En la Ribeira das Naus, frente al Ministerio de Marina, se sitúan dos blindados M47, están mandados por el mayor Pato Anselmo, comienzan negociaciones entre los oficiales de uno y otro grupo, al final el mayor Pato Anselmo se entrega y las tropas y los blindados pasan al grupo de los revolucionarios, son las 10:30.

Poco después en la Rua do Arsenal se sitúan cinco blindados M47 y 200 soldados de la Policía Militar y de Infantería a las órdenes del coronel Romeiras bajo la dirección del brigadier Junqueira dos Reis que hace acto de presencia, Salgueiro Maia se adelanta con una granada en el bolsillo y un pañuelo blanco en la mano, es aquí donde se produce un hecho importante y poco menos que de guion cinematográfico,  el capitán Maia pide parlamentar y solicita a Junqueira dos Reis que se adelante a mitad de camino, el brigadier muy enfadado ordena al alférez Fernando Sottomayor que dispare sobre él desde la ametralladora de su blindado, este se niega y Junqueira dos Reis acaba disparando al aire con su pistola mandando detener al alférez; Salgueiro Maia se retira hacia el Terreiro do Paço.

El capitán Maia vuelve al Terreiro do Paço después del
incidente con el brigadier Junqueira dos Reis.
Un poco más tarde envía a negociar a los tenientes Alfredo Correia Assunção y Santos Silva y al soldado Nunes, el brigadier vuelve a ordenar fuego al blindado que mandaba el alférez Sottomayor y el cabo artillero, Jose Alves Costas, cierra la escotilla. Junqueira do Reis enfurecido le pega varios puñetazos al teniente Correia Assunção mientras este permanece en primer tiempo de saludo y abandona la plaza. Hay que tener en cuenta que un disparo con el cañón de un blindado hubiera producido una carnicería no solo entre los soldados si no también entre civiles y la destrucción de la Plaça do Comércio. Los soldados y el material de esa unidad se ponen a las órdenes del capitán Maia. A las 10:45 el Terreiro do Paço ya está en manos del M.F.A.

El fotógrafo Alberto Cunha recuerda en una entrevista para el diario portugués Público que estaba en el Terreiro do Paço escondido tomando fotos y Salgueiro Maia lo vio y le dijo: “Venga hombre, póngase a la vista, no se ande escondiendo, porque esto es para que tengamos libertad”… “¿Por qué escogí a este hombre para fotografiarlo?, a cierta altura veo un tipo joven, con buen aspecto, que se movía por todos los lados dando órdenes a comandantes, a tenientes coroneles, a toda la gente. Me dije “este es el jefe”, y cuando me da aquella reprimenda volví a decirme: “este es el mismo Jefe”, es por eso que me pongo detrás de él. Yo fotografiándolo en el Terreiro do Paço, en las Ribiera das Naus, corriendo al lado de los tanques… Anduve siempre detrás de él. El siempre sereno pero siempre en tensión.

En ese momento, solventados todos los obstáculos entran en el Ministerio del Ejército donde le habían informado que estaban el ministro, general Alberto Andrade e Silva, el subsecretario de Estado, coronel Viana de Lemos, y el contralmirante Henrique Tenreiro, junto con otros oficiales sube a las dependencias con intención de detenerlos descubriendo que han huido por un agujero que habían hecho en una pared anexa a la Biblioteca de la Marina.


Desde la madrugada el profesor Marcello Caetano, primer ministro de Portugal, se había refugiado en el Cuartel de la Guardia Nacional Republicana (G.N.R.) que está en el Largo do Carmo acompañado de su ayudante de campo el comandante Adriano Coutinho Lanhoso, allí también se encuentran el general Adriano Augusto Pires, comandante general de la G.N.R, el brigadier Luiz Tavares de Figueiredo, 2.º comandante general, el coronel Ângelo Ferrari, jefe del Estado Mayor y el capitán Santiago de Carvalho, comandante de la Seguridad Interna del Cuartel; más tarde se le añadieron el ministro de Asuntos Exteriores, Rui Patrício, y el de Información y Turismo, Moreira Baptista.


Antes del mediodía desde el Puesto de Mando se ordena a la columna de la E.P.C. comandada por el capitán Salgueiro Maia que se dirija hacia el Cuartel do Carmo dejando consolidada la situación en el Terreiro do Paço. 


25 de Abril, Arco de la Rua Augusta desde la
Praça do Comérçio (Terreiro do Paço)
La columna enfila hacia el Chiado y por la Rua do Carmo se encuentran todo el camino lleno de gente vitoreando y abrazando a los soldados, al grito de “¡libertad!”, los alrededores del Largo do Carmo se han llenado de una multitud a pesar de las recomendaciones que se transmiten en la radio para que la población civil se quede en casa. En la Estación Ferroviaria del Rossio, y antes de entrar en el Largo do Carmo, la unidad del Capitán Maia se encuentra una compañía de fusileros del Regimiento de Infantería nº 1 enviada por el Gobierno para impedirles el acceso al Largo do Carmo y con orden de detenerlos pero la población los rodea dando vítores a los rebeldes y confraternizando con los soldados lo que hace que el capitán Fernandes, al mando de la unidad, desista uniéndose a las tropas del M.F.A. Salgueiro Maia recuerda ese momento: "Al llegar había personas que me ofrecían las ventanas de sus casas para colocar ametralladoras en posiciones dominantes y otros que eran simples espectadores y cantaban el himno nacional hasta enronquecer. No se puede describir el ambiente que se vivía allí, era tan hermoso que después de esto, nada más maravilloso podía ocurrir en la vida de una persona".




Es precisamente en la plaza do Rossio a donde ha ido a parar Celeste Caeiro, una camarera ávida por contemplar en vivo una revolución, el restaurante en donde trabajaba había dado a sus empleados el día libre a la vista de los acontecimientos y les regalo las flores que tenían preparadas para la decoración del local, Celeste coge varios ramos de claveles y se dirige al Chiado, entre la multitud habla con un soldado y este le pide un cigarrillo, miré los claveles y le dije que me sabía mal, pero que sólo tenía flores. Cogí un clavel, el primero fue rojo, y él lo aceptó, agarró el clavel y lo colocó en su fusil" otros soldados empezaron a pedirle claveles y los ponían en sus fusiles, después algunas floristas comenzaron a repartirlos entre las tropas yendo a parar a los cañones de sus respectivos vehículos sin saber que ese gesto daría nombre a la Revolución.


A las 12:30 las fuerzas de la EPC entran en un Largo do Carmo lleno de civiles que ya están informados de que Marcello Caetano y varios ministros están dentro, el capitán Maia ordena tomar posiciones a los blindados, coloca a los fusileros en posición de tiro y a otra parte de la tropa a contener a los ciudadanos. Entra en el Cuartel para pedir la rendición sin lograr resultados por lo que el Puesto de Mando ordena abrir fuego sobre el Cuartel de la G.N.R. si el Primer Ministro no se rinde y se entrega junto con sus ministros.

Mientras la población, que abarrota el Largo do Carmo, confraterniza con los militares del M.F.A. y les reparte cigarrillos y comida, una compañía del Regimiento de Ingenieros nº 1, los restos del Regimiento de Caballería nº 7, algunas unidades de la G.N.R. y de la Policía antidisturbios comandados por el brigadier Junqueira dos Reis intentan rodear las tropas del capitán Maia en defensa del Gobierno situándose en el Largo de Camões, Largo da Misericórdia, Rua Nova da Trindade y el Largo do Chiado. Ante la situación miles de civiles rodean las fuerzas del brigadier Junqueira dos Reis y animan a los soldados a que depongan las armas. Vista la situación y ante las noticias de que el Regimiento de Caballería nº 3 de Estremoz se dirige al Largo do Carmo para reforzar a la E.P.C. a las 15:00 horas el brigadier abandona la zona y ceja en toda resistencia.

Civiles abarrotando el Largo do Carmo
El comandante Otelo Saraiva de Carvalho desde el Puesto de Mando da orden al capitán Salgueiro Maia de intimidar al Cuartel do Carmo. El capitán Maia coge un megáfono y da un ultimátum amenazando con disparar contra las puertas del Cuartel: “atención Cuartel do Carmo, tienen diez minutos para rendirse. Todas las personas que ocupan el cuartel deben salir desarmadas y con las manos en alto. Si no salen el edificio será destruido”. Pasado el tiempo fijado se producen disparos desde un blindado sobre la fachada del Cuartel, lo que obliga al reinicio de las conversaciones para la rendición de Marcello Caetano. 

Largo do Carmo

Largo do Carmo


Poco después entra en el Cuartel el coronel Abrantes da Silva enviado por el M.F.A. para negociar la rendición de la G.N.R. y del Gobierno sin ningún resultado por lo que el capitán Salgueiro Maia ordena disparar una nueva ráfaga sobre la fachada. La plaza está cada vez más llena de civiles y parte de los soldados se tienen que aplicar en la contención de estos. A la vista de que no evolucionaban las negociaciones ordena posicionar un blindado frente a la puerta del Cuartel e inicia la cuenta atrás con el megáfono, en ese momento un oficial de la E.P.C. interrumpe al capitán Maia acompañado por Pedro Feytor Pinto y Nuno Távora, de la Secretaria de Estado Información y Turismo. Preguntan que quién manda allí y Maia les responde: "Aquí mandamos todos" . Portan un mensaje del General Spinola para Caetano, Salgueiro Maia consulta con el comandante Saraiva del Carvalho en el Puesto de Mando que autoriza su entrada en el Cuartel.

Cuando salen los negociadores se apostan tiradores con armas automáticas en los altos de los edificios colindantes apuntando a la fachada del Cuartel, Maia entra y habla con el comandante de la G.N.R. le pide su rendición y exige hablar con el Presidente del Consejo. Cuando sube y entra en la antesala del despacho presidencial ve como algunos de los presentes lloran y otros están con la vista perdida, entra en el despacho de Caetano y nos lo cuenta así: "Marcelo estaba pálido, sin afeitar, corbata floja, pero decente. Le di el saludo reglamentario y me dijo que quería la rendición formal e inmediata ante un militar de alta graduación y le contesto que venía alguien para el traspaso de poderes. Quería ser tratado con la dignidad con la que había vivido. Me preguntó quién era el responsable, le dije que  “Oscar”. Me preguntó quién era "Oscar" y le dije que el declarado Comité de Coordinación. Me preguntó quiénes eran los líderes y le conteste que varios oficiales entre ellos algunos generales. Me preguntó qué pasaría con la guerra de ultramar y le dije que se abrirían conversaciones y negociaciones, todo esto con el ruido de fondo de los ciudadanos cantando el Himno Nacional”.

Desde el Puesto de Mando el comandante Otelo Saraiva de Carvalho mandata al general António de Spínola para recibir la rendición del profesor Marcello Caetano, primer ministro de La República portuguesa. A las 18:00 horas llega el General Antonio de Spínola, Maia le acompaña al interior del Cuartel y suben al despacho de Caetano a donde solo entra el General para negociar las condiciones de la rendición, una hora después el Presidente del Consejo capitula y se rinde ante el general Spínola,  Maia cuenta que Spínola “entra con pose de señor de la guerra y después de encerrarse con Caetano este capitula y se rinde ante él”. Desde un balcón del Cuartel do Carmo Salgueiro Maia con un megáfono pide a la población que desalojen el Largo do Carmo para proceder a la retirada del Presidente del Consejo, la petición es ignorada por la multitud.


A las 19:00 el profesor Marcello Caetano y los ministros Rui Patrício y Cesar Moreira Baptista entran en un transporte blindado. El capitán Maia levanta el cerco al Cuartel do Carmo y conduce a Marcello Caetano y los ministros al Puesto de Comando rodeado de la multitud que se manifiesta por las calles de Lisboa siguiendo al transporte blindado al grito de “¡Vitoria!, “¡Vitoria!, “¡Vitoria!”. A las 19:30 el capitán Maia pone a Marcelo Caetano a disposición del M.F.A., al día siguiente desde allí les conducirán al aeropuerto desde donde Marcello Caetano y Americo Tomas son transportados a Madeira, el día 20 de mayo se exiliaron en Brasil. 



Aunque el M.F.A, no quería víctimas los agentes de la P.I.D.E. atrapados en el Cuartel de la Rua de António Cardoso dispararon desde la ventana con armas automáticas matando a cinco civiles e hiriendo a unas cuantos más. Junto con el agente de la P.I.D.E. António Lajes Pedras, que se resisitió a su detención por un militar dándose a la fuga, fueron las únicas bajas registradas el 25 de Abril. La salida de los presos políticos de las cárceles fue otra de las imágenes más emocionantes de ese día sobre todo la de la tristemente célebre prisión de la PIDE de Caxias.

Identificado como agente de la P.I.D.E.de incognito rodeado
de militares en el Largo do Carmo.

Liberación de los presos políticos de Caxias

A última hora de la noche los portugueses pudieron ver en la televisión a la Junta de Salvación Nacional de Portugal formada por los miembros del M.F.A. y presidida por el General Spínola. Con el tiempo esa revolución de los Capitanes de Abril sería traicionada, pero eso es otra historia.

Junta de Salvación Nacional presidida por el general
António de Spinola

Salgueiro Maia el militar portugués que el 25 de abril de 1974 con diez tanques, 12 camiones, una ambulancia,  un vehículo civil y 250 hombres ocupó los ministerios y cuarteles generales del Terreiro do Paço para después dirigirse al Largo do Carmo y obligar a la rendición del Primer Ministro y por lo tanto a la caida del Régimen del Estado Novo que durante 50 años había oprimido a los portugueses, quiso seguir su carrera militar rechazando formar parte del gobierno y de partido político alguno, se negó a recibir prebendas, nunca aceptó los cargos políticos ni diplomáticos que le ofrecieron, siguió en la milicia y solo aceptó los ascensos que le correspondían llegando a teniente coronel, murió de cáncer el 4 de Abril de 1992.

Entrevista al Capitan Salgueiro Maia

El día 5 de abril de 1992 en el Cementerio de Castelo de Vide y ante cuatro presidentes de la República Portuguesa (António de Spínola, Gomez Costa, Ramalho Eanes y Mario Soares), fue enterrado en un modesto ataúd el Teniente Coronel Salgueiro Maia quizás el líder más significativo y carismático de aquellos capitanes que derrocaron la Dictadura Portuguesa, uno de los hombres que más contribuyó al triunfo de la Revolución y que pudiendo aspirar a los más altos puestos del Estado prefirió seguir su profesión de militar. En el entierro sonó "Grândola, Vila Morena” y en su tumba aparece el siguiente epitafio:

“Ao Tenente-coronel Salgueiro Maia
Conquistador do sonho inconquistado
Havia em ti o herói que não se integra”

Homenaje al Capitan Salgueiro Maia en Santarém

Está claro que las revoluciones las hacen los pueblos pero siempre hay alguien que se aprovecha de ellas para su interés propio, los verdaderos líderes de una revolución son aquellos que una vez hacen su trabajo saben retirarse dejando paso a gentes más capaces, los que no lo hacen se convierten en líderes mesiánicos y las más de las veces en tiranos similares a los derrocados. El capitán Maia era parte del pueblo portugués y allí volvió una vez cumplido su deber. Una lección para muchos salva patrias que recorren el mundo vendiéndonos palabras que por muy bonitas que nos parezcan encierra siempre mentiras, engaños y sufrimientos.


Esta entrada fue publicada originalmente el 25 de abril de 2012, ahora ha sido ampliada y corregida en algunos términos y vuelta a publicar el 25 de abril de 2015.

Se han consultado: Abril, Historias da Guerra do Ultramar e do 25 de Abril” de Fernando Salgueiro Maia (Editorial de Notícias, Lisboa, 1975),  diversas publicaciones españolas y portuguesas sobre la Revolución Dos Cravos y la hemeroteca de algunos diarios como el  ABC, La Vanguardia, El País, La Región de Ourense y prensa portuguesa como el diario Público.  Algunos reportajes y entrevistas televisivas entre los que están: “Salgueiro Maia, Retratos contemporáneos”, “Entrevista a Salgueiro Maia” (partes 1 y 2), "Entrevista a Otelo Saraiva de Carvallho del programa "Las Claves de TVE", "El pronunciamiento militar del 25 de abril de 1974 en Portugal" Informe Semanal TVE, "La Revolución de los Claveles, Lisboa era una fiesta" Documentos RNE. Páginas web y blogs entre los que están la página de Salgueiro Maia de Manuel Domínguez, el archivo de imágenes de “Casa Común” desarrollado por “La Fundación Mario Soares” y más concretamente el de los fotógrafos Afredo Cunha, Carlos Gil y Mário Varela Gomes.

En 2000 la actríz y directora María de Medeiros escribió y dirigió "Capitanes de Abril" basada en los hechos que se produjeron en 25 de Abril en Lisboa y centrada en el personaje de Fernando Salgueiro Maia.


.

11 comentarios:

  1. Más de un político tendria de aprender del capitán Maia, un hombre íntegro y que no quiso aprovecharse de una situación muy favorable para él.

    ResponderEliminar
  2. Magnifico posteo, Juanvi, me ha gustado muchísimo, me ha permitido recordar con viveza aquella sensación de 'envidia' que sentimos los españoles aquel 25 de Abril.

    Hubo un militar español, un general, al que le estuvieron enviando, durante semanas, monóculos, similares al del General Spínola para ver si se daba por aludido... obviamente no lo hizo. No recuerdo ahora su nombre, y ¡maldita sea! no sé tampoco con qué referencias buscarlo en google.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Luisa, buena memoria, fue al Teniente General Manuel Díaz Alegría que llegó a ser Jefe de Estado Mayor y que fue destituido por entrevistarse con Carrillo en Rumania. Gracias por recordármelo. Te dejo el enlace. El Teniente General tenía un hermano jesuita el Padre Jose María Díaz Alegría que junto al Padre Llanos se fue a vivir al Pozo del Tío Raimundo en Vallecas, un cura muy peculiar al que tuve el honor de escuchar en una conferencia en mi Colegio, jesuita por supuesto, en aquellos años solo en las parroquias de barrios obreros y en algunos colegios jesuitas se podían escuchar ciertas cosas. Te dejo el enlace, un abrazo. http://books.google.es/books?id=gD-GnPhRc4EC&pg=RA2-PT239&lpg=RA2-PT239&dq=Spinola+monoculo+general+espana&source=bl&ots=uHtkA84bQn&sig=qJTuGCZbzeXMVNrqOMJjtCVIJCQ&hl=es&sa=X&ei=bDh6UY-dHYfF7Aa8z4HgBw&ved=0CDAQ6AEwAA

      Eliminar
  3. La lectura de esta entrada me ha llenado de nostalgia. En Agosto de 1.974 yo tenia 27 años, y en un Mini, un amigo y yo nos fuimos a Lisboa. Mi amigo había estado en la cárcel por su actividad antifranquista y nos recomendaron pasar a Portugal por la frontera de Alcañices (Zamora), pues allí el control era menor que en las fronteras tradicionales. Llegamos a las tres de la tarde a la frontera, en Agosto estaba todo dormido, en la parte española sin mas nos dejaron pasar únicamente exhibiendo nuestros pasaportes, para pasar a Portugal había que hacerlo a través de un puente antiguo y cuando llegamos a terreno portugués no se veía un alma en la frontera y después de tocar el claxon apareció un guardia que nos abrió la barrera sin revisarnos nada ni exigirnos los pasaportes. Pasamos los primeros quince días de libertad que yo había vivido en mi vida, manifestaciones, conciertos, conferencias, pues a pesar de que yo ya había visitado otros países "libres", Francia, Reino Unido, no pude paladear la libertado como la sentí allí. Volvimos con cierta pena pues nos habría gustado quedarnos. El viaje de vuelta por la misma frontera fue igual que la ida, a pesar de que en el coche traíamos unos libros y una bandera que nos hubieran causado algún problema.
    Perdona que te cuente esta "batallita", es lo que trae la edad.

    Un abuelo Cebolleta desde Euskadi

    ResponderEliminar
  4. Muchas gracias por el comentario, no es una "batallita" son vivencias. Ese aire de libertad que comentas lo sentía cada vez que pasaba a Portugal después del 25 de abril y notabas en la cara de la gente el orgullo de haberse quitado de encima la penúltima dictadura de corte fascista de la llamada "Europa Libre".
    Un saludo

    ResponderEliminar
  5. te copio tu espacio me gusta te invito a la mia www.a25abril.org

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, he hecho una primera visita a tu blog y me gusta, ahora entro a ver el apartado libros, por cierto, todos editados en Portugal y creo que no en España, algunos los he consultado en portugués.
      Un saludo

      Eliminar
  6. Entrada digna de una enciclopedia. Desgraciadamente en esos momentos yo residía en los "restos del colonialismo español" en el norte de Marruecos, donde nací recien acabado el protectorado. Nada resta esto a la ilusión con la que se vivieron estos momentos desde allí.
    Buen trabajo Juanvi!!

    ResponderEliminar
  7. Gracias por el comentario. No se porqué, pero es uno de los hechos vividos que más me entusiasmaron y de esos ha habido pocos en este País y los que ha habido se han ido cayendo con el tiempo. Un saludo.

    ResponderEliminar
  8. Estuve en Lisboa en aquel julio de 1974.Aquello era fascinante.Cuando vuelvo a Lisboa me acerco a saludar a Pessoa en la rúa Garrett y me emociono ,no puedo evitarlo.Soy de la "raya"..la frontera con Portugal,para mi , no es mas que eso .Saludos ,Portugueses .Español nostálgico

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por el comentario, siempre hay que volver a Lisboa.

      Eliminar