Ayer, que se inauguraron
los XXX Juegos Olímpicos de la era moderna, a la memoria me han venido dos Juegos en particular, Berlín 1936 visto en imágenes
de «Leni» Riefenstahl, la cineasta y propagandista del Reich y Adolf Hitler, realizadora
de “El Triunfo de la Voluntad”, una cinta
«hecha por nazis, para nazis y
sobre los nazis», los Juegos de la Ciudad de México 1968 visto en los
informativos de la TV y en los Nodos de los cines
BERLIN 1936
En Berlín la
propaganda del Régimen Nazi, que tres años más tarde invadiría Polonia y daría
comienzo a la II Guerra Mundial, aprovechó los juegos para dar publicidad a la Alemania, dirigida por una
de las ideologías más diabólicas de la Historia de la Humanidad, que se
preparaba para la Guerra y a la supremacía de la raza aria sobre todos los
demás considerando a la raza negra como “Untermensch”
(infrahumanos), entre los que estaban los judíos, gitanos, eslavos, bolcheviques
soviéticos.
En 1936 Hitler había
ya dictado las leyes eugenésicas, la Ley sobre el Delincuente Habitual, que
señalaba a comunistas, liberales, mendigos, homosexuales y judíos –entre
otros–; la Ley de Servicio Civil, que permitía la expulsión de jueces, abogados
y profesores judíos; la Ley contra la Masificación de los Colegios Alemanes,
que reducía al 1,5% la cuota de judíos en colegios y universidades en el año
1933, y las denominadas Leyes de Núremberg (Ley para la Protección de la Sangre
y el Honor Alemanes y Ley de Ciudadanía del Reich, ambas de 1935), que privaron
de derechos a los judíos, deshumanización que preparaba el camino al genocidio.
Todos sabemos cómo acabó todo.
En el mundo hubo numerosas
discusiones sobre la necesidad de boicotear los Juegos de Berlín, pero el
Presidente del Comité Olímpico Norte Americano, insistía en que los juegos son
de los atletas. Avery Brundage en 1935 manifestó que los atletas
estadounidenses no debían involucrarse en el actual “altercado judío-nazi”. En
1935, mientras que la controversia respecto de las Olimpíadas se tornaba más
álgida, Brundage denunció la existencia de una “conspiración judío-comunista”
para dejar a los Estados Unidos fuera de las Olimpíadas. Se realizó una Olimpiada parelela en Barcelona, perdedora ante Berlín para la concesión de los juegos, que tuvo que suspenderse tras el comienzo de la Guerra Civil.
Los atletas alemanes consguieron 89 medallas, 33 de oro, contra las 56 de EEUU (24 de oro), pero lo
que no dejo a Hitler muy contento del resultado de los Juegos fue que un afroamericano,
o sea un infrahumano, fuera la figura de los juegos con cuatro medallas de oro,
100, 200 metros, longitud y 4 x 100 relevos. Además dos de esas medallas se las
ganó a dos atletas alemanes, 100 metros y longitud; la proeza de Jesse Owens no
fue igualada hasta 1984 por Carl Lewis en los Juegos de los Ángeles.
Dicen que el Fühler
se negó a entregarle una medalla y a darle la mano. Parece que todo se inició
con la victoria del afroamericano Cornelius Johnson al que se negó a darle la
mano y tomó como costumbre el desaparecer del palco cuando llegaba la entrega
de medallas y no aplaudir a ningún atleta que no fuera alemán. Jesse Owens fue aclamado por todo el Estadio Olímpico de Berlín y
cuando se paseaba por las calles todo el mundo lo aplaudía y le pedía
autógrafos, y aunque estaba excluido de la ciudadanía bajo la Ley de Ciudadanía
del Reich se le permitió viajar y hospedarse en los Hoteles de los blancos.
Cosa que no podía hacer en USA y mucho menos en el Hotel donde trabajaba de
botones, el Wardolf Astoria. El mismo Owens dice:
“Cuando volví a mi país natal, después de todas las historias sobre Hitler, no pude viajar en la parte delantera del autobús. Volví a la puerta de atrás. No podía vivir donde quería. No fui invitado a estrechar la mano de Hitler, pero tampoco fui invitado a la Casa Blanca a dar la mano al Presidente”.
CIUDAD DE MEXICO 1968
Un Méjico convulso
recibe los Juegos Olímpicos de 1968. El Movimiento 1968 fue un movimiento en su
inicio formado por estudiantes de la Universidad Autónoma de México y el
Instituto Politécnico Nacional en el que se fueron integrando durante los meses
de julio, agosto y septiembre profesores, intelectuales, amas de casa, obreros
y profesionales en contra la situación del País al grito de ¡Únete pueblo.
La tarde del 2 de
octubre de 1968 miles de manifestantes se reúnen en la Plaza de las Tres
Culturas en Tlatelolco. El grupo
paramilitar Batalónn Olimpia, recibe la orden de infiltrarse, de paisano y con una mano
enguantada de blanco, y se dirigen armados al Edificio Chihuahua, donde estaban
los oradores. Desde allí y casi acabado el acto empiezan a disparar contra los
militares que rodeaban la plaza y contra los manifestantes. Los militares,
creyéndose atacados por los manifestantes abrieron fuego contra ellos. Las
cifras de muertos oficiales fueron de 20, la BBC al día siguiente informa de la intervención
de la CIA en los hechos, habla de 300 personas muertas. Hay historiadores que elevan
las víctimas a más de mil, según declaraciones de testigos presenciales que
vieron como se cargaban cadáveres con palas mecánicas en camiones para
llevarlos a la morgue. El Presidente de la República era Gustavo Días Ordaz y
el Secretario de Gobernación Luis Echevarría, que le sucedió en la presidencia,
los dos militantes del partido hegemónico PRI.
Diez días después de
la matanza se inauguraron los Juegos Olímpico de Ciudad de México, unos juegos
que a nivel internacional tuvieron muchos problemas, algunos países amenazaron con
no acudir por la invasión Soviética de Checoslovaquia, algunos deportistas afroamericanos
de USA se opusieron a competir por estar discriminados, entre ellos Karen Abdul-Jambar, uno de los mejores jugadores
de baloncesto de la historia con seis anillos de la NBA; muchos de estos deportistas
erán seguidores del movimiento Black Power que defendía los valores de la raza
negra y estaba en contra de la discriminación racial en Estados Unidos.
Después de numerosos
triunfos de los atletas afroamericanos, el 17 de octubre de 1968 se celebra en
el estadio la final de los 200 metros lisos. El estadounidense Tommie Smith
logra la victoria, tras él entran el australiano Peter Norman y el también
estadounidense John Carlos. A la hora de recoger las medallas John Carlos y
Tommie Smith aparecen descalzos con calcetines negros, el primero lleva la chaqueta
del chándal abierta y al cuello un collar de cuentas en homenaje a todos los
afroamericanos muertos en la esclavitud o colgados y linchados en Estados
Unidos. Tommie Smith se coloca una bufanda negra al cuello y se ponen una
insignia del Proyecto Olímpico por los Derechos Humanos, Norman también se la
pone en solidaridad. Carlos le cede un guante negro izquierdo a Smith y se pone
uno en el derecho. Cuando sonó el himno
de Estados Unidos en el Estadio, Carlos y Smith agacharon la cabeza y levantaron
el puño enguantado. El escándalo fue mundial, como siempre la hipocresía de
vender la idea de no politizar unos Juegos Olímpicos, la política solo la hacen
los dirigentes, los tres Atletas fueron expulsados de los Juegos por orden del
presidente del COI, el estadounidense Avery Brundage, el mismo que en Berlín capitaneaba
a los atletas Estadounidenses como Presidente del Comité Olímpico de Estados
Unidos.
Trailer del Documental rodado por el hijo de Peter Norman "Salute"
John Carlos y Tommie
Smith a su vuelta a Estados Unidos fueron objeto de abusos y de amenazas de
muerte, incluso a su familia; la Revista Time llego a sacar en la portada los Aros
Olímpicos con las palabras "Angrier, Nastier, Uglier" (Más furioso,
más sucio, más feo). Incluso el Australiano Norman fue muy criticado en su pais
y castigado al ostracismo; a pesar de que logró unos tiempos
sorprendentes de calificación, tanto en pruebas de 100 y 200 metros en 1971
para las Olimpiadas de Múnich (1972), el comité seleccionador del equipo
olímpico australiano decidió no enviarlo a los Juegos.
Ha habido muchos más
Juegos Olímpicos, cada cuatro años, faltarían reseñar algunos, pero los
incidentes en México y Berlín siempre me han interesado por la propia curiosidad de un joven que necestiba rspuestas. Los incidentes
de Tlatelolco me los contó un Gallego-Mexicano que había estado allí, las
imágenes de los atletas negros dieron la vuelta al mundo y aunque era muy joven
se quedaron marcados para siempre en mi memoria y me hicieron tiempo después buscar
las causas de esa actitud. La Olimpiada de Berlín fue una más de las
claudicaciones de las potencias mundiales ante Hitler, claudicaciones que
llevaron a la muerte de millones de personas.
Republica Monárquica
de Usera, 28 de julio de 2012. I AÑO MARIANO
Aquellos juegos olímpicos, en mi opinión, no tuvieron nada que ver con lo que ocurriría en el futuro. Sí es cierto que en unas de mis entradas en www.thespeedynew.blogspot.com, concretamente el día que comenzó todo, este comportamiento no es exactamente en respuesta a una ideología, sino a la retirada de los fondos que EEUU había impuesto a Alemania, que provocó el auge del partido nacionalista.
ResponderEliminarEn esa época Hitler ya era una amenaza para el mundo. Su política racista y antidemocática y los ruidos de guerra contra lo que era el antiguo Imperio resonaban ya en sus marchas militares.La colaboración de EEUU y otras potencias en el auge del nazismo es parte de la historia. Y los Juegos del 36 colaboraron en ello.
ResponderEliminar